Quejas de inquilinos que reclaman «viviendas dignas» por deficiencias de origen, tras «dos años viviendo en una situación muy desagradable y lamentable», e incluso renuncias de hasta el 50 % de los adjudicatarios en una promoción del Ibavi en Palma, en plena emergencia habitacional, debido a carencias y problemas derivados de proyectos arquitectónicos experimentales impulsados en la etapa del Pacte. Más allá de portadas, concursos y premios, la realidad cotidiana del Ibavi revela que algunas de las promociones del anterior Govern se han convertido en un foco constante de problemas y críticas por parte de sus propios vecinos.
«¡Rogamos que por favor hagan algo! ¡Queremos viviendas dignas! Con tranquilidad y bienestar». Así reclama soluciones una vecina de una de las promociones entregadas en Palma justo al final de la pasada legislatura. En la carta detalla todas las deficiencias que se arrastran: paredes que sueltan un polvo que está causando «problemas de salud», suelos que «se están rajando por todo», con una «arenita que se está deshaciendo», encimeras tan «agrietadas que llegarán a partirse en dos», o puertas y ventanas que «no cierran». Los problemas de origen, por los acabados de paredes y suelos, filtraciones y humedades, están siendo una constante.
«Llevamos dos años en una situación muy desagradable y lamentable. No se puede ir descalzo por el suelo, las paredes solo hacen daño, el acabado de las paredes es de exterior. Vivimos en pisos en los que la calidad deja mucho que desear, el suelo es de baldosas de terraza y causa malestar a los vecinos», prosigue en su carta al Ibavi, para concluir: «Así no se puede vivir. Hace dos años que vivimos con quejas y así no queremos seguir. Estamos pagando y queremos una mejora. Espero que puedan empatizar y preguntarse: ¿Ustedes vivirían en un piso donde todo lo que sea construido causado dolor y malestar?».
Promociones con diseños experimentales que, sin embargo, en muchos casos no convencen a sus destinatarios, personas que han logrado acceder a una vivienda social. Y que incluso renuncian a los pisos antes de recibir las llaves. Desde el Ibavi admiten que esta política ha provocado un aluvión de quejas por parte de los adjudicatarios, quienes afirman que les dan «infraviviendas» o que «las casas están sin terminar». Nunca el Institut Balear de l’Habitatge había recibido tantas quejas como en los últimos años. Ni tantos rechazos.
Un caso llamativo es el de las viviendas de una de las últimas promociones entregadas en Palma. Se trata de un conjunto residencial en el barrio de Son Oliva – Amanecer, una zona muy tranquila y con un parque al lado, donde el 50% de los adjudicatarios (15 de 30) renunciaron a las viviendas debido a sus peculiares características. Paredes y suelos de adobe, sin armarios y con algunas habitaciones donde poner una cama y un armario resulta imposible. Este elevado porcentaje de renuncias entre los primeros seleccionados para adjudicar unas viviendas es un caso insólito en la historia del Ibavi.
Las quejas más habituales
En otros casos, como ocurre en una promoción de un municipio de la Part Forana, en la zona del sur de Mallorca, los inquilinos están muy insatisfechos por otros motivos, y una de las frases más comunes es: «En invierno nos congelamos y en verano nos asamos». De hecho, el pasado agosto una de las inquilinas, que acababa de ser madre, tuvo que marcharse a casa de un familiar para proteger a su recién nacido debido a las altas temperaturas interiores. ya que las viviendas no cuentan con sistemas de regulación térmica. Los anteriores proyectos incluyeron aislamientos experimentales, que no han funcionado.
Con el anterior Govern los inquilinos tenían prohibido instalar sistemas de aire acondicionado, pero en esta legislatura ya no es así. También tenían prohibido hacer agujeros en las paredes para colgar cuadros o poner una estantería. O tener mascotas. El Ibavi trata de dar respuesta a todos los problemas derivados de estas circunstancias, carencias de todo tipo, incluyendo también los relacionados al cumplimiento del código técnico de edificación.
Las quejas más comunes se centran en el acabado de las paredes, los suelos o las filtraciones de agua que causan humedades y en las puertas correderas que no funcionan y están siempre dañadas o en las ventanas que se estropean a menudo, así como en las cocinas y los materiales frágiles de las encimeras.
SoniaLo barato sale caro. No hacen más que mentir y mentir al pueblo español. Pero vamos que los recien llegados de Pedro sanchez no les importará entrar de gratis en esas viviendas.