Los mallorquines Txema Brotons y Marga Cerdà, de la Associació Tursiops, han estado dos semanas en la República del Congo desarrollando un proyecto de comprobación de la presencia de manatíes (la especie africana, Trichechus senegalensis) en el río Kouilou y en la confluencia de un afluente, el río Banga. El proyecto se enmarca en una iniciativa mayor, que es la de ampliar la reserva natural de Tchinpounga, donde trabaja el Instituto Jane Goodall, cuya fundadora falleció el pasado octubre.
El Gobierno congoleño ha vinculado la ampliación de la reserva a la presencia de cinco especies: chimpancés, gorilas, elefantes, loros grises y manatíes. Así, Brotons y Cerdà colaboran con el Instituto Jane Goodall, en lo que se refiere a los manatíes, para conseguir el objetivo de ampliar ese espacio natural protegido de la República del Congo.
Los dos responsables de Tursiops explican que «la experiencia ha sido un éxito en un lugar espectacular. Nos ha permitido trabajar en África, con sus pros y sus contras, y hemos podido constatar la presencia de manatíes en ese lugar. Tursiops ha participado en las propuestas de protección para diversas áreas marinas, entre ellas la ampliación del ámbito del Parc Nacional de Cabrera, y ahora, con la colaboración con la Fundación Goodall, estamos presentes en la ampliación de una reserva natural fluvial y terrestre».
Concretamente, Brotons y Cerdà hicieron avistamientos directos de manatíes de una madre y su cría, un individuo solo y un grupo de cuatro ejemplares. Ambos señalan que «estos avistamientos son complicados porque el agua de estos ríos es muy turbia, de color marrón. Sin embargo, han sido posibles porque los manatíes, cuando respiran, sacan la nariz a la superficie, expulsan aire muy fuertemente y vuelven a sumergirse, dejando ver una parte de su lomo. Hay que estar muy cerca para poder observar todo este proceso».
La constatación de la presencia de los manatíes no se limita al avistamiento directo. Brotons y Cerdà también han colocado hidófonos en los ríos y han instruido a trabajadores del Instituto Jane Fundación Goodall para su manejo y la obtención de datos. El análisis de estos datos corresponderá a los responsables de Tursiops, quienes indican que «a partir de aquí, algunas medidas a tomar podrían ser la creación en el río de una zona de exclusión de barcas a motor y la habilitación de tres áreas con disponibilidad de alimentación para la especie».
Tursiops está ahora en proceso de redactar un informe que, como documento técnico, acreditará la presencia de manatíes. Brotons y Cerdà destacan que «es el animal más complicado que hemos estudiado. De por sí, el manatí es muy difícil de ver en un río de aguas turbias. En una canoa con el motor parado, dejándonos llevar por la corriente, un manatí puede pasar por debajo de la embarcación y no darnos cuenta. Los manatíes caribeños y amazónicos son más conocidos y están más estudiados, pero con el africano estamos ante un lienzo en blanco. En esta parte del río Kouilou, la especie ni siquiera está citada científicamente. Sólo hay algunas referencias de su presencia río arriba, por lo que nos encontramos ante una de las especies más desconocidas de la fauna mundial».
Tursiops presenta una gran experiencia en el seguimiento bioacústico de cetáceos, sobre todo cachalotes. Ahora, Brotons, Cerdà y su equipo se implican en el estudio de una especie fluvial africana de la que la información disponible es escasa. El manatí es el único mamífero acuático herbívoro. Un adulto puede alcanzar los 3,5 metros de longitud y 1,5 toneladas de peso.
Anem.a.berenar!Cierto, pudiendo financiar los toros, ¿a quien le interesan otros animales?