El catedrático jubilado de Geografía Humana de la Universitat de les Illes Balears (UIB), Pere Salvà, atribuye la caída de población en el último trimestre del año al fin de la temporada y la finalización de contratos. No obstante, también admite que este fenómeno sucede todos los años u no se ha producido un descenso de población hasta este año.
Salvà pide que los datos se interpreten con moderación ya que se trata de cifras provisionales que deberán perfilarse de manera definitiva, pero sí enfatizó que se trata de elementos indicativos que pueden apuntar en una nueva dirección. Baleares sigue creciendo en población, pero con menos intensidad que en años precedentes. El aumento fue el año pasado de 10.000 nuevos residentes, en un 99 % inmigrantes, según Salvà.
La caída de españoles
La población española que reside en el archipiélago cayó el año pasado y el experto en Geografía Humana lo explica por varias razones. En primer lugar, hay un importante descenso en los índices de natalidad. De hecho, Baleares, vive una fase de hundimiento vegetativo. No se conocen todavía los datos del año pasado, pero las previsiones no son buenas y no puede descartarse que haya más muertes que nacimientos, lo que hará que el saldo vegetativo sea negativo.
Pero hay otros dos factores demográficos que inciden en este proceso de reducción de la población autóctona. Salvà destaca que la población de Baleares cae porque se están produciendo dos fenómenos migratorios complementarios. Por un lado, hay una parte de la población jubilada de las Islas que esta haciendo el doble proceso de emigración: llegó a las Islas por razones laborales y se va por razones económicas porque es más fácil hacer frente al problema de la vivienda en sus comunidades de origen que en Baleares.
En esta fase de emigraciones cruzadas, Salvà menciona otro proceso que esta misma semana ponía sobre la mesa el Anuario de la Juventud de Baleares: el de la emigración de los jóvenes de las islas, primero para estudiar y después por motivos laborales. «Van a formarse a otros países y se quedan allí», señala Salvà, que incide en la pérdida de valor social que supone formar a unos jóvenes para que terminen emigrando y exploten sus conocimientos y su formación en otros países.
El otro cambio que empieza a presentar indicios en las Islas, el de la ralentización en la llegada de inmigrantes, también vinculada a motivos económicos y, más concretamente, a los problemas de la vivienda. «Hay gente que tiene contrato de trabajo que está renunciando a venir porque no puede acceder a una vivienda digna», dice Salvà.
La paradoja de Baleares es que hay mucho trabajo, pero no se cubre por razones económicas. «Renuncian a los contratos y ya hacen correr la voz entre los amigos y conocidos de la situación en Baleares», dice.
La frenada es poca, okupan y nadie los puede echar. Así nos va con el gobierno que tenemos.