La reactivación de proyectos de construcción de vivienda en las Islas y el anuncio de Pedro Sánchez de un gran plan de construcción de pisos contrasta con la década perdida que vivieron las islas en construcción de VPO. La estadística oficial del Ministerio de Vivienda, que recorre más de tres décadas desde 1991 a 2024, muestra un hueco de una década en el que Baleares quedó casi a cero en la construcción de vivienda protegida.
La estadística que acompaña a esta información muestra, año a año, cuántas viviendas protegidas obtuvieron la calificación definitiva. Son las que se acabaron en ese año y cerraron todos los trámites de edificabilidad lo que supone que la mayor parte de ellas comenzaron a tramitarse entre tres y cuatro años antes. Este dato es importante para analizar qué ha ido pasando en estas legislaturas. La década que estuvo casi en blanco, entre 2012 y 2021, corresponde a los cuatro años de gobierno de José Ramón Bauzá y la primera legislatura de Francina Armengol.
Bauzá no movió un ladrillo en vivienda. Vivió una legislatura muy complicada en lo económico por culpa de la crisis inmobiliaria desatada en 2008. Esa necesidad de ingresos le llevó incluso a vender suelo público destinado a VPO que terminó acogiendo un hotel de lujo en pleno centro de Palma.
Durante la primera legislatura de Armengol comenzaron a tramitarse proyectos que no empezaron a ver la luz hasta años después, pero la política de vivienda de Armengol estuvo más centrada en cambios legislativos para conseguir vivienda de grandes tenedores que en la construcción de VPO. Esa etapa de inicio de construcción se dio en el segundo mandato.
El resultado es que Baleares presenta un déficit extraordinario de vivienda pública, que además se ha visto agravado por una legislación liberalizadora que permitía que viviendas construidas con ayudas públicas se vendieran pasados unos años en el mercado libre. Como consecuencia, compradores de VPO que pudieron adquirir sus pisos porque eran más baratos gracias a las ayudas públicas han podido venderlas después a precio libre en un doble beneficio doble: compraron la casa más barata gracias a las ayudas y las vendieron después a precio de mercado.
En esa primera legislatura de Armengol, la ley balear de vivienda de 2018 del conseller Marc Pons consagró que las VPO tendrán esa calificación de por vida con el fin de abortar la venta especulativa. El comprador de VPO la puede vender, pero a un precio fijado por la administración y con la obligación previa de ofrecérsela primera a la administración.
Para cuando el Govern tomó esa decisión, una medida pionera en España que ahora aplicará el Gobierno, miles de viviendas construidas en las décadas precedentes ya se había liberado y el Govern había perdido totalmente el control sobre ellas. Los últimos datos señalan que, solo en la legislatura de Armengol, el Ejecutivo dejó de tener el control de 5.484 viviendas protegidas porque ya se habían cumplido los 30 años que marcaba la ley para que sus propietarios puedan venderlas o alquilarlas al precio que más les convenga.
Otras 14.568 viviendas se encontraban en esa situación en 2019, el último año del que hay datos, por lo que la cifra global será muy superior casi seis años después El parque de vivienda protegida en las Islas llegó a ser de casi el doble hasta alcanzar los 27.546 pisos. El primer expediente que se construyó en Baleares es del año 1979 y desde entonces, y hasta 2019, se han desclasificado un total de 12.798 pisos.
La falta de construcción de nuevas promociones de VPO también explica que Baleares ocupe la última posición en el porcentaje anual de vivienda protegida, según los datos oficiales aportados por el Colegio de Registradores. En 2024, por ejemplo, solo el 0,11 de todas las transacciones que se hicieron eran de viviendas nuevas protegidas.
Els Socialistes y tote l'esquerra mai han sebut gestionar. Are començen a sortir es forats bruts que deixaren. Nomes saben gobernar per encalentir cadire y humplirse la butxaca. MUCHO RELATO=POCO TRABAJO