Han pasado ya 23 años desde el accidente del Prestige en las costas gallegas. Aquél no solo fue un desastre natural sin precedentes sino que también evidenció un problema que estaba muy focalizado en los buques de transporte y pesqueros, el de las llamadas banderas de conveniencia. El barco que causó el vertido de petróleo era propiedad de una empresa griega de Liberia, pero navegaba con bandera de Bahamas.
La Asociación de Empresas de Chárter de las Illes Balears (AECIB) denuncia ahora que este mal endémico ha llegado a la náutica recreativa y chárter que navega en nuestro mar. Baleares pierde progresivamente banderas españolas y suma banderas de países extranjeros como Polonia con legislaciones más laxas en materia de seguridad y tributos.
AECIB advierte de la necesidad de endurecer la normativa estatal para banderas de otros países igualándola a las de otros países europeos más estrictos como son Alemania, Francia e Italia, para frenar una fuga de pabellones que puede tener consecuencias graves.
«Prohibir los pabellones extranjeros no es una opción, porque no respetaría la libertad de establecimiento y de prestación de servicios que garantiza el reglamento europeo, pero podemos usar la misma fórmula que el resto de países europeos: diseñar sistemas regulatorios alrededor del registro nacional y establecer requisitos técnicos o administrativos que beneficien a nuestro pabellón español», dice su presidente Pedro Gil.
No solo están en riesgo la seguridad marítima y la supervivencia de las empresas náuticas de las Islas, cuanto mayor es el porcentaje de barcos de pabellón extranjero que navegan por nuestras costas, menos control tenemos de los datos de las flotas, lo que podría estar desvirtuando los datos que se utilizan tradicionalmente para medir la masificación del mar.
«Es importante ser conscientes de esta problemática y darle la vuelta porque a este paso vamos a perder la bandera española que nosotros protegemos como una garantía de seguridad», añade Gil.
Si comparamos las reglas a las que se somete una embarcación de pabellón español con otra de idéntica de pabellón polaco estas son las principales diferencias: la española debe inscribirse en Capitanía marítima, está sometida a un despacho y control más frecuente, al pago de tasas periódicas y a la Inspección Técnica de Barcos (ITB) que es el equivalente a la ITV en la náutica.
El patrón debe tener titulación española o convalidada y certificados adicionales según la zona de navegación. Se somete a revisiones de balsas, radiobalizas y pirotecnia bajo calendario español y tiene la obligación de liquidar IVA (en los casos en que se aplica) y el Impuesto de Matriculación.
«Para obtener la bandera polaca basta inscribirse online en un registro, no se requiere residencia polaca y el coste es mucho más bajo. La normativa polaca no exige ITB periódica a las embarcaciones de recreo y tiene un control técnico menos intervencionista», explica el presidente de AECIB.
Según Gil «tener bandera polaca es más rápido, implica menos inspecciones y menos burocracia y ya es muy popular en embarcaciones privadas de hasta 12 metros».
No todos los que optan por un pabellón extranjero lo hacen por las ventajas económicas o para tener menores controles de seguridad. Las empresas chárter relacionan también la fuga de banderas españolas en Baleares con el colapso administrativo que alarga los plazos para matricular embarcaciones en las Islas.
Como ocurre en otros sectores, la náutica balear crece a un ritmo más rápido del que crece la administración, que para más inri cada vez tiene más dificultades para atraer funcionarios de refuerzo debido al alto coste de la vida en las Islas. Es algo que pasa factura a la Capitanía Marítima de Baleares.
Desde hace tiempo propietarios mallorquines matriculan en otras provincias de España para agilizar sus trámites. Balears es el territorio líder de España en cuanto a náutica charter y recreativa pero en el último año las matriculaciones han caído un 19,9 %, 19 puntos porcentuales más que la media de España según la memoria anual de ANEN.
Que cada uno decida libremente donde abanderar su barco. Libertad. Y desde luego bajo ningún concepto recomiendo abanderar en España, salvo que uno sea masoquista. No conozco ningún país donde registrar un barco sea más tedioso e insufriblemente largo el proceso. Que España vive de espaldas al mar, ya lo sabemos todos los que trabajamos en la industria náutica. Y la administración española en términos náutico, una broma de mal gusto. No es de extrañar que cualquier navegante con un mínimo de sentido común, registre su barco en cualquier otro país con menos trabas y palos " burrocráticos" entre las piernas. Ah ! Y lo de las ITB la famosa ( INSPECCIÓN TÉCNICA DE BARCOS ), otra broma de mal gusto y cachondeo permanente en la industria. Viene un "inspector ", te cobra 250€ por 15 minutos de "trabajo" para revisar una interminable lista de material de seguridad para una barquita de 6 metros o más. Material que la mayoría de los propietarios han pedido prestado a sus amigos para devolverlo después de la magnífica inspección, te pone el sellito, se va y de inspección técnica nada de nada... Y sólo es un ejemplo... Que España se tome un ejemplo en Alemania donde en 5 días o menos tienes tu barquito registrado ONLINE !! O de Malta, o de Inglaterra, o de prácticamente cualquier país normal. Lo dicho, que cada navegante registre donde le plazca y donde sea menos engorroso y rápido. Porque al final es el navegante responsable y prudente lo importante y no la inútil "burrocrácia".