El turismo estadounidense siguió con su espiral ascendente en Baleares en 2025. Mientras el efecto Trump continúa socavando los atractivos del país como mercado receptor, las estadísticas permiten constatar su creciente poderío como mercado emisor hacia destinos de todo el mundo desde el final de la pandemia. El Archipiélago es un reflejo fiel de esta dicotomía: la subida en las llegadas y el gasto turístico está impulsando su escalada en el ranking de caladeros de las Islas en un momento en que el interés de los baleares en devolver la visita está cayendo en picado.
Según estimaciones de Turespaña basadas en los microdatos del Instituto Nacional de Estadística (INE), EEUU ya es el noveno país en volumen de llegadas a las Islas: cerró el año pasado con 333.562 visitas, un incremento del 19,7 % con respecto a 2024 (y en la línea del registrado ese año con respecto al 2023). Esta subida le ha permitido adelantar a Bélgica y Suecia para colarse en el top ten y ya pisa los talones a Polonia, el octavo mercado emisor.
Se trata de una tendencia al alza que contrasta con las tímidas retracciones de otros de los mercados principales, como Alemania, Reino Unido, Países Bajos o Portugal. EEUU es también el que más está creciendo entre los mercados punteros, solo superado por Irlanda.
El avance más significativo, no obstante, se está produciendo en el gasto turístico. Este alcanzó los 844 millones de euros en 2025, lo cual supuso un incremento del 21,6 % y consolida a EEUU como sexto país que genera más ingresos acumulados. Por delante solo se encuentran, por este orden, Alemania, Reino Unido (ambos con más de 4.000 millones de euros), Francia, Italia y Países Bajos (estos tres últimos con un gasto de entre 1.000 y 1.500 millones). Los turistas estadounidenses dejaron, de esta manera, 150 millones de euros más que en 2024.
Una de los indicadores de esta buena marcha del turismo de EEUU es la consolidación de la conexión directa entre Palma y Nueva York, que incrementó sus plazas hasta un 30 % el pasado año. El buen comportamiento de la demanda en los dos primeros años de la ruta (se inauguró en 2022) llevó a United Airlines a aumentar los asientos en los dos siguientes fletando aviones más grandes y de mayor capacidad, así como ampliando las frecuencias (de tres a cuatro vuelos semanales) y los periodos de actividad,que ahora se extiende del 22 de mayo al 24 de octubre. Una planificación que s mantendrá durante 2026.
Nada indica que esto vaya a cambiar. Más bien al contrario. Un reciente estudio de la consultora internacional MMGY, Portrait of International American Travelers to Spain, confirma que España mantiene un atractivo destacado entre los viajeros estadounidenses, con Palma e Ibiza entre las principales preferencias de los encuestados (más de un 60 % planea visitar las Islas en los próximos tres años). Asimismo, Baleares lideraba el crecimiento de reservas para esta temporada baja con un aumento interanual del 20,7%. Turespaña destaca el tirón que mantiene la comunidad en este mercado, el cual considera que se ve impulsado por la ruta directa de United Airlines, aunque esta suponga, al fin y al cabo, solo un pequeño porcentaje de las llegadas totales al Archipiélago de turistas de ese país.
Por contra, los flujos de visitas de ciudadanos baleares hacia EEUU fueron decayendo a lo largo de todo 2025, una tendencia a la baja que se ha acentuado en los últimos meses, coincidiendo con la intensificación belicista de la política exterior de Donald Trump -incluidas las amenazas de hacerse con Groenlandia- y las movilizaciones internas por los asesinatos del cuerpo policial antiinmigración del ICE.
«Hace meses que lo estamos notando, la demanda ha caído en picado. La gente ya no quiere viajar allí». Así de tajante se muestra el presidente de la patronal de agencias de viaje de Baleares, AVIBA, Pedro Fiol, quien cree que otros destinos como Canadá o países del continente asiático pueden beneficiarse del efecto rebote. Las agresiones y amenazas de Trump a sus objetivos prioritarios en Latinoamérica (Venezuela, Cuba, Colombia o México) están generando igualmente una retracción de parte de la demanda hacia estos países.
Por si el rechazo de los mismos mercados emisores no bastara, la propia administración estadounidense parece emperrada en dificultar el acceso al país con mayores controles y restricciones para sus visitantes. Un ejemplo es el del vecino de Palma Lluís Forteza, que tuvo que cumplir con una retahíla de condiciones extraordinarias para visitar el país por el hecho de haber estado en Cuba dos años antes. La isla caribeña forma parte del listado de «países patrocinadores del terrorismo» desde el primer mandato de Trump. Ahí permaneció hasta que Joe Biden la sacó de la lista tras perder las elecciones, solo para ver como era reintroducida por el propio Trump nada más hacerse efectivo el relevo en la Casa Blanca. Es por este motivo que cualquiera que haya visitado recientemente Cuba no puede entrar en EEUU normalmente, sino que precisa de un visado especial. Para un mallorquín, la situación se complica, ya que se debe acudir a la Embajada de EEUU en Madrid. «Tuve que volar a Madrid para hacer dos entrevistas en la embajada y pagar 185 euros por el visado, que días más tarde tuve que ir a recoger en persona», relata para señalar que un amigo en su misma situación y que tenía que acompañarle simplemente desistió desanimado ante todas estas complicaciones.
Promoción en Orlando
El propio presidente de AVIBA ha comprobado de primera mano esta preocupación por la huida del turismo en EEUU. El sector turístico del país es perfectamente consciente del bajón de la demanda y prueba de ello es la reciente campaña de Visit Orlando, asociación de empresas turísticas locales que embarcó este mes de febrero a turoperadores de toda España en un tour promocional por la ciudad al que estuvo invitado el propio Fiol como único representante de Baleares.
«Al llegar al aeropuerto ellos mismos nos decían Trump nos va a matar el turismo. Se respira esta preocupación en todo el sector», afirma Fiol para añadir que no solo los europeos (con la excepción de los británicos) están evitando viajar a EEUU, sino también otros importantes mercados como el de los canadienses. En el caso de Baleares, insiste en que las agencias de las Islas «estamos percibiendo más miedo a viajar a este país entre los residentes».
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