El sarampión es una enfermedad vírica muy contagiosa y el aumento de casos tiene muy preocupados a los expertos. El especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva Joan Carles March explica que se transmite por el aire (gotículas al toser, hablar o estornudar) y puede permanecer en el ambiente hasta dos horas.
Preguntado por los síntomas, responde que es importante distinguir entre varias fases. La primera de ellas es la inicial, en la que el sarampión se representa como «un resfriado fuerte». Suele aparecer entre 7 y 14 días después del contagio y sus síntomas son la fiebre alta (a menudo más de 39°C, tos seca, moqueo nasal, ojos rojos (conjuntivitis), malestar general intenso y pequeñas manchas blancas dentro de la boca (manchas de Koplik).
La siguiente es la fase del exantema (erupción), que se da entre 3 y 5 días después de empezar la fiebre. En este momento, aparce un sarpullido rojo que empieza en la cara (detrás de las orejas) y baja al resto del cuerpo. La fiebre puede subir aún más y la erupción suele durar entre 5 y 7 días.
¿Cómo se contagia?
March explica que una persona puede contagiar desde 4 días antes de que aparezca el sarpullido y hasta 4 días después de que aparece. «Es extremadamente contagioso: si una persona no vacunada convive con alguien infectado, el riesgo de contagio es muy alto», advierte.
Las personas que sospechen que pueden estar contagiadas no deben acudir directamente al centro de salud, sino que tienen que avisar previamente. «Hay que llamar primero al centro sanitario para que indiquen cómo proceder», precisa. Además, hay que evitar mantener contacto con otras personas, especialmente bebés, mujeres embarazadas y personas inmunodeprimidas. Se recomienda tener aislamiento domiciliario.
Las personas que hayan estado en contacto con un contagiado deben comprobar su estado de vacunación (vacuna triple vírica: sarampión, paperas y rubéola). Aquellos que no estén vacunados deben inocularse en las primeras 72 horas tras el contacto; en algunos casos se administra inmunoglobulina.
Complicaciones posibles
Aunque lo habitual es la recuperación, el sarampión puede ser grave para los bebés, las embarazadas y las personas con defensas bajas. Además, puede tener complicaciones, tales como otitis, neumonía, encefalitis (inflamación cerebral) y, en casos raros, puede ser mortal.
Por ello, el prestigioso experto hace un llamamiento para que las personas que no estén vacunadas lo hagan. «Vacunar frente al sarampión en grupos o brechas de no vacunación no es solo una estrategia recomendable, sino imprescindible desde el punto de vista de salud pública». En este sentido, reitera que «el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen y para mantener la inmunidad colectiva se necesitan coberturas superiores al 95 % con dos dosis de vacuna. Cuando existen bolsas de población no vacunada (por motivos sociales, culturales, de acceso o desinformación) se generan las condiciones para brotes, incluso en países con altas coberturas globales. Por eso, más que centrarse únicamente en la media, es clave identificar y actuar sobre esas brechas concretas: reforzar captación activa, facilitar el acceso, trabajar con mediadores comunitarios y combatir la desinformación. La estrategia no es solo vacunar más, sino vacunar mejor y donde realmente hace falta».
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