Un patrón que trabaja para una naviera ha demandado a su empresa por sancionarle por no contestar a un mensaje de WhatsApp enviado un festivo. La demanda reclama una indemnización por daño moral de 15.000 euros y plantea la nulidad de la sanción que, entiende, en realidad es una represalia por las pegas que puso el patrón al uso de una embarcación que consideraba que no cumplía con la legalidad. También actuó contra la empresa para reclamar le pago de un plus.
El trabajador, representado por el abogado Pablo Alonso de Caso, alega que, tras ocho años trabajando en la empresa, sus jefes le dirigieron varios mensajes por la aplicación para solicitarle un documento que justificara su titulación. Ese mensaje, sostiene, le llegó un domingo a las siete y media de la mañana, su día libre. Sostiene que, el detonante de la sanción fue que exigió que se le entregara la documentación de una embarcación nueva para evaluar que todo estaba en orden y que, la empresa no se la entregó. Era el único trabajador con titulación de patrón de dársena y, por tanto, el encargado de supervisar este aspecto.
La demanda sostiene además que la empresa le obligó a llevar a cabo ciertas maniobras en contra de su criterio «pese al peligro y riesgo que supone dicho mandato». También cita al proceso a la Autoritat Portuària a la que acusa de incumplir su deber de vigilancia sobre la concesionaria del servicio, que es la empresa para la que trabaja.
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