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Mujeres en primera línea: «Todavía hay un techo de cristal que nos impide llegar a los altos mandos»

Tras años de debate social por las capacidades de hombres y mujeres en cuerpos de Emergencia, la igualdad de género se consolida

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Son valientes, empáticas y pioneras. Las mujeres de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado o Emergencias son un espejo sincero en el que la sociedad puede reflejar tanto el cambio vivido como lo que queda aún por hacer. Son las mujeres que sostienen sobre sus hombros la primera línea de defensa de la ciudadanía; el mejor ejemplo de que los estereotipos ya no existen; aunque sigan pesando en algunas de sus acciones. Muchas lo hicieron sin referentes y se han convertido en el faro de miles de jóvenes que apuestan por las profesiones de servicio público; un hecho que demuestran los números. Todos los cuerpos policiales han ampliado su presencia en los últimos años: La Policía Nacional cuenta con 379 de ellas, la Guardia Civil y las Policías Locales cuentan con un 20% de plantilla femenina. En general, desde 2023, el porcentaje de mujeres en fuerzas policiales ha aumentado hasta el 21,64%. No se trata sólo de un logro estadístico sino que sitúa a las Islas considerablemente por encima de la media nacional: el 18,2%.

Las nuevas incorporaciones crecen, motivadas por el trabajo de todas las que se abrieron paso cuando todavía la seguridad pública se consideraba un sector masculino. La igualdad se ha ido abriendo paso firme y seguro hasta lograr que cada una de las instituciones relacionadas con la seguridad o las emergencias busquen, de cada vez más, atraer un mayor número de mujeres, apostando por sus fortalezas y dejando atrás los reparos. Todas y cada una de ellas han demostrado ante las peores catástrofes que ser mujer no influye en absoluto en la capacidad operativa de una bombera, policía, rescatadora, técnico de emergencias sanitarias o guardia civil. Lo han dado todo y es indiscutible.

«Cuando empecé en incendios forestales, no había EPIs para mujeres»

Empar Benlloch conoce el fuego de cerca. Podría dirigir cualquier emergencia operativa al respecto debido a su vasto conocimiento del área forestal y desde hace cuatro años, forma parte del equipo de la Direcció General d'Emergències como técnico. Es más consciente que nadie de lo que supone llegar a puestos de responsabilidad en un ámbito como el suyo, sobre todo porque «aún existe un techo de cristal que nos impide llegar a los puestos de alto mando y hay muchas mujeres en posiciones intermedias. Aún pesa mucho el tema de la maternidad. La mujer es la primera que renuncia a su carrera por el cuidado de los hijos o de algún familiar dependiente», explica.

Estudió Ingeniería Técnica Forestal y aunque pensaba que ejercería como maestra empezó a hacer proyectos y llegó a la Isla hace veinte años integrada en el servicio de gestión forestal, poco después, entró en el mundo de los incendios. Tras casi 14 años de batallas contra el fuego, pasó a prevención de riesgos laborales y de ahí a la Direcció General d'Emergències, donde ejerce actualmente.

«Hay hombres a los que les cuesta verte en según qué posición. A veces parece que tienes que demostrar más aún tu valía y te sientes más juzgada. He convivido con micromachismos, paternalismos, algunas situaciones de 'mansplaining' en las que yo he dicho algo que no se ha escuchado demasiado hasta que llega un hombre y lo repite; pero en líneas generales, cuando ya te conocen, todo ha sido positivo y nunca he tenido problemas graves», revela.

Eso sí, cuando ella empezó en incendios forestales, ni siquiera los EPIs tenían tallaje para las mujeres. Tampoco los trajes estaban adaptados. «Eso sí ha cambiado mucho y se nota la evolución; aunque queda trabajo por hacer. Y no sólo por parte de los hombres, también hay muchas mujeres con prejuicios», afirma.

Tras tantos años de anécdotas, aventuras y experiencias, continúa al pie del cañón en el servicio de planificación de Emergencias. Empar hace guardias, apoyo en cualquier tipo de emergencia y dispositivos preventivos como en Sant Joan en Ciutadella. También participa en los simulacros a gran escala, como el que se realizará próximamente en la Estació Intermodal. «Nuestro trabajo al final es dar soporte al resto de operativos en el campo pero cuando ocurre algo importante, nos vamos todos a arrimar el hombro. No es un trabajo de funcionario al uso de 8 a 15», finaliza.

«Hombres y mujeres tienen las mismas posibilidades de ascenso a día de hoy»

Es una de las 116 mujeres que forman parte de la plantilla de la Policía Local de Palma. Carme C., abogada de 31 años, se cansó de estar en una oficina y decidió opositar para policía. Entró en el cuerpo hace cuatro años. «Es un trabajo muy dinámico», asegura. «La idea de quedarme en una oficina, donde estuve antes de ser policía, haciendo tareas muy repetitivas, no la concebía para mi futuro». La agente, que practicó boxeo con Félix Soria y ahora hace kick boxing con Juanito García, explica que su trabajo le da pie a la improvisación diaria. Pertenece al Equip Comunitari de Proximitat (ECOP), una unidad que lucha contra el incivismo y vela por la seguridad de la ciudadanía. «Hacemos mucho trabajo proactivo, abordamos problemáticas cívicas de determinados barrios», cuenta sobre su unidad, que está formada por 30 funcionarios. «No te aburres nunca». Cuando accedió al cuerpo encontró a dos de sus referentes femeninos, su oficial en la ECOP y su subinspectora. «Se ha dado la casualidad de que sus dos mandos son mujeres».

Carme pasó por otras unidades como la Playa de Palma, Oeste, Seguridad Ciudadana o en la Emisora hasta que firmó la plaza. «Mi evolución ha sido desde una perspectiva muy humilde, la verdad, con un perfil muy bajo y aprendiendo de todas las personas con las que me he rodeado». La agente no cree que haya desigualdad en el cuerpo. «Creo que yo ya empecé en una posición donde la policía había cambiado mucho y donde las mujeres cada día estamos mejor vistas», afirma Carme. «Los compañeros nos tratan con mucha igualdad. Yo nunca me he encontrado una situación en la policía en la que me hayan hecho de menos por ser mujer». En la actualidad hay 699 agentes hombres en la Policía Local de Palma. «Creo que hoy en día hombres y mujeres tienen las mismas posibilidades de ascenso». La policía cree que la presencia de las mujeres en el cuerpo a la hora de atender a las víctimas, sobre todo de violencia de género, es muy importante «porque, al fin y al cabo, en quien encuentran más refugios es en nosotras. Se abren más y son capaces de contar más los problemas por una identificación con el género».

«El 8-M es para nosotras un día de orgullo y a la vez un motivo para conmemorar nuestra fortaleza»

El verde de los uniformes de la Guardia Civil no entiende de géneros, pero las historias que hay debajo de ellos sí. Marta, Nuria y Marina representan el pasado, el presente y el futuro de una institución que hace décadas les cerraba las puertas. Y es que no fue hasta 1988, con la aprobación del Real Decreto-ley 1/1988, de 22 de febrero, cuando se aprobó la igualdad de condiciones en el ingreso. En ese año 197 mujeres se incorporaron tras superar las pruebas selectivas. A día de hoy son más de 8.200 en toda España. 

Marina, la más joven de las tres y actualmente Teniente, ingresó en la Benemérita «por vocación» después de estudiar psicología y especializarse en perfilación criminal. Marta se licenció en Derecho y ejerció como abogada, pero se dio cuenta de que su inclinación era «vestir este uniforme y aquí estoy». A su lado, para esta entrevista, se encuentra Nuria Julián, que ingresó en el Cuerpo hace 28 años y pertenece a la Agrupación de Tráfico. «La verdad que a mí me motivó que me gustaban las motos y el ciclismo y en la Vuelta a España vi a los motoristas de la Guardia Civil y me dije ‘tengo que ser como ellos’, relata.

El 8-M es para ellas un día de «orgullo» y a la vez una «conmemoración de la fortaleza de la mujer», señalan. «Es enseñarle a esa niña pequeña que puede soñar con ser la superheroína que se salva ella sola y no tanto la princesa que necesita ser restacada», remarca Marina.

Las tres resaltan que el papel de la mujer dentro del Instituto Armado está visibilizado a día de hoy. Sobre este aspecto, Nuria Julián hace especial hincapié en el concepto de maternidad, que en la mayoría de ocasiones supone un obstáculo a veces insalvable. «Conciliar la vida familiar para nosotras es muy difícil. Y esto hace que las mujeres nos quedemos estancadas en muchos sectores», apunta.  En cuanto a la hora de tratar a las víctimas, especialmente en casos de violencia de género, Marta reconoce que «al ser mujer, la víctima en muchas ocasiones empatiza mucho más con la agente que actúa en el momento y a veces esto ayuda a información más efectiva por esa conexión», destaca.

En cuanto a su futuro dentro del Cuerpo, Nuria desvela que le quedan «unos cinco años» para pasar a la reserva, pero que este tiempo se lo imagina «en moto y ayudando a la gente, como hasta ahora». Por su parte la Teniente Marina asevera que «el futuro es incierto, pero lo cierto es que la Guardia Civil siempre tiene un futuro para ti». Marta la mira y sonríe. Como quien lo hace que no puede añadir nada más tras escuchar dicha afirmación. El futuro es de ellas, dentro y fuera del Instituto Armado.

Las agentes en la Policía Nacional desde dos generaciones distintas

Lola Vázquez, de la UFAM (Unidad de Atención a la Familia y la Mujer), es una agente que lleva 33 años en el cargo y ha vivido la transformación del Cuerpo. Por otra parte, la inspectora del Grupo de Homicidios Inés Atienza lleva siete meses en la Jefatura. Ambas brindan una visión única del papel de la policía mujer desde dos perspectivas generacionales distintas. La vocación de ambas nació en el entorno familiar, aunque por caminos diferentes. 

Inés siempre sintió curiosidad por el Derecho y la operativa policial: «Mi madre es médico y ella me enseñó la vocación por el servicio público». Lola Vázquez ingresó en el cuerpo impulsada por un deseo temprano de ayudar a la sociedad. «Con 17 años ya quería ser policía. Mi padre nunca me transmitió la sensación de que una profesión tuviera que estar dirigida a un hombre o a una mujer», recuerda la subinspectora.

La realidad que encontró Lola al llegar a la Jefatura de Palma en 1994 dista mucho de la actual: «Éramos menos de diez mujeres, era increíble». Con el paso de los años, la situación se ha normalizado hasta el punto de que hoy percibe una «equidad absoluta». Lola accedió a oficial en 2007 y a subinspectora en 2017, compaginando su carrera con la crianza de dos hijos y tras separarse en 2003: «La mujer lo ha tenido a veces más difícil, sobre todo con hijos, pero he podido hacer ambas cosas».

Inés, por su parte, representa el relevo generacional y la entrada directa a puestos de responsabilidad. Con solo siete meses en servicio activo, su mayor desafío ha sido la adaptación a la escala ejecutiva. «El reto es darte cuenta de lo que implica ser mando y tomar decisiones sin tener esa experiencia previa», confiesa. 

Sobre si el sistema de ascensos garantiza una competencia real, ambas agentes se muestran contundentes. Inés apunta que en los procesos selectivos, tanto para la escala básica como para la ejecutiva, nunca ha visto que por el hecho de ser mujer haya algún tipo de «preferencia o rechazo». Lola coincide plenamente, señalando que los procesos son equitativos y que nunca ha sentido dificultades para ascender por su género.

Desde su posición en la primera línea de la seguridad, la lectura que hacen de una jornada como el 8 de marzo es de profesionalidad y normalidad. «Nuestra profesión no entiende de género; hombres y mujeres somos iguales», sentencia la subinspectora Vázquez. Inés añade que la mujer ya forma parte activa de todas las áreas operativas, representando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con pleno derecho.

28 comentarios

user Wolfang | Hace un mes

Visto lo visto...mejor no!

Vetuadell Vetuadell | Hace un mes

No veo ninguna en la obra o poniendo asfalto

Vetuadell Vetuadell | Hace un mes

Pues no sera porque no os pongan las oposiciones mas faciles..... que menuda verguenza

user Lady | Hace un mes

xxxNuestra generación y la de nuestras madres fueron las que lucharon por ser quienes somos las mujeres en la actualidad que orgullosas decíamos ser feministas y luchando por la igualdad, sin dejar de lado que hombres y mujeres somos diferente fisiológicamente. Esas señoras, no nos representan y sobre todo que por favor que respeten, que no tienen ningún derecho de hablar en nombre de otras. Piden respeto cuando ellas no respetan a otras mujeres.

user Mallorca ja no etsistêx | Hace un mes

Exacto. Altos mandos quieren, porque igualdad poca, ni una veo subiendo botellas de butano. Yo estoy harto de subirlas, a ver si no repartimos las faenas por igual

user Nomesmir | Hace un mes

Igualdad para lo que os interesa.

xxx xxx | Hace un mes

Alguno parece que no tenéis madre, con una mentalidad como la vuestra es imposible recuperar los 40 años de mentalidad fascista que nos lastran y nos sitúan a años luz de sociedades avanzadas como las escandinavas. Tan solo a los que tildais de manera despectiva con la palabra progre os diré que gracias a la lucha progresista feminista las mujeres hoy en día tienen derecho a voto y a manifestarse. Que pena de país donde en vez de sumar restais.

Fachas & chabolas & cucarachas Fachas & chabolas & cucarachas | Hace un mes

MaverickEs enternecedor que te preocupen tanto las fosas sépticas y los países árabes justo hoy, cuando lo que realmente te aterra es que tu próxima jefa sea una mujer que no necesite cuotas para ser más brillante que tú.

manu menorca manu menorca | Hace un mes

... el techo de cristal se llama clero religioso... pero como ellas son inteligentes, saben que a la iglesia le quedan dos telediarios y no es un sector apetecible para hacer carrera, es humo... por tanto, la dejan de lado, ya que la misma las llevan dejando de lado desde tiempo inmemorial...

user Victor07200 | Hace un mes

Igualdad, SÍ. Proteccionismo, NO. Que la mejor persona gane el puesto y reciba el sueldo que corresponde al puesto. Cada crimen contra una persona es malo y debe ser investigado y castigado por igual. No hay víctimas de primera categoría o segunda, son víctimas, son humanos.

MÓNICA GALERA MÓNICA GALERA | Hace un mes

Igualdad pero cuando y para lo que me conviene. Cuando nos toque la guerra de cerca veremos esa igualdad dónde queda porque yo sí lo sé

user Yaestabien | Hace un mes

Y es que se tiene que comentar porque sino exploto, que techo de cristal???? Si me presento a una oposicion y una mujer saca menos nota que yo, entra ella!!! Que techo de cristal????

user Antonio Bibiloni | Hace un mes

Por mucho que la mujer se quiera esforzar y progresar, esta igualada en inteligencia, pero no en fuerza, la mujer es la maravilla de la evolución, pero hay cosas en la que esta limitada y tiene que aceptar su papel en esta sociedad, me gustaría por una semana ser mujer, para ver si los hombres son tan malos, como dicen, y creo que las mujeres también querrían ser una semana hombres para también ver que los hombres no son tan malos como dicen

user Maverick | Hace un mes

Después de pruebas físicas más fáciles, cuotas y reservas de plazas ahora quereis más...... Eso sí en policía, bomberos, altos cargos......pero la desigualdad de la obra, la minería, limpieza de fosas sépticas eso pa otros...... Y en profesiones dominadas por mujeres como enfermería o decencia eso no importa....... Vaya basura progre, este año ya han tenidi que llevar niñas y perros para llenar la manifestación, la manifestación de las que callan si una madre mata un hijo pero alreves violencia vicaria o que callan cobardemente si son árabes los machistas. Dais pena

Gaspar Melcior Gaspar Melcior | Hace un mes

A lo mejor es porque para llegar a alto mando hacen falta años de experiencia. Y como hace años había pocas mujeres en estos puestos, se explicaría.

user Menork338 | Hace un mes

Cuando para acceder a su plaza, hagan 50 dominadas, o las que sean, en el tiempo y forma iguales que para los opositores masculinos, me avisáis, hasta entonces, no me interesa.

user Lady | Hace un mes

¿Techos de cristal? Los puestos hay que ganárselos y con las mismas cartas. Todas esas, a mi, NO ME REPRESENTAN. Que por favor no hablen por mi. Quiero igualdad, y creo que a día de hoy tenemos los mismos derechos, en algunos aspectos incluso más, aunque no me parezca correcto que una mujer no pase por las mismas pruebas que un hombre para un mismo puesto o que tenga más puntos a la hora de solicitar una beca. Yo quiero al mejor y más capacitado en cada puesto. Quiero el bombero más preparado, el más fuerte y hábil, aquel que me salve la vida no que haya un número igual de mujeres y hombres en el cuerpo y acabar devorada por las llamas. No veo normal pruebas físicas diferentes al igual que no hay pruebas intelectuales diferentes. Un poco de seriedad e igualdad de verdad. Que gane el mejor!!!

Vicent Martín Vicent Martín | Hace un mes

Los "altos mandos" hay que ganárselos a pulso y con esfuerzo. No se regalan por ser hombre o mujer.

user Cap amunt | Hace un mes

No es justo que es nostros fills ho tenguin més difícil per entrar que des nostres dies. Quina igualtat és aquesta?

Viriato Viriato | Hace un mes

«Todavía hay un techo de cristal que nos impide llegar a los altos mandos» F A L S O D E T O D A F A L S E D A D. M E N T I R A A B S O L U T A. Hace ya bastante tiempo que en las Fuerzas Armadas hay mujeres que han alcanzado el generalato por escalafón. Y en la Guardia Civil están a un paso de hacerlo, puesto que ya hay mujeres con el rango de Coronel, grado inmediatamente inferior al General.

Gabi Gabi | Hace un mes

-Puestos de poder y con aire acondicionado ✔️ -Trabajos físicos y que ensucien ❌️ Si quieren Igualdad que sea en todos los trabajos,que ya se cae el relato.

user Yomismo | Hace un mes

Porqué si se persigue una igualdad en los deportes se sigue con la separación de masculino y femenino? Unid todos los deportes y que gane quien mejor lo haga, no? Ahora resulta que una mujer no quiere competir con un trans... Porqué será? Igualdad para todo

user Aura | Hace un mes

En las cúpulas hay contadas mujeres. Por un motivo muy simple: en algún momento son madres. Ya se que algunas de las que hay, también lo son, pero pueden permitirse ayuda con los hijos o la casa. Lo normal es que ante la disyuntiva de ascender y asumir responsabilidades, en la edad en que tienen niños pequeños, optan (Y ES DE AGRADECER) por la familia. Es una generosidad no valorada muchas veces. Mientras que el marido, para medrar en el buen sentido, tiene jornada laboral y reuniones y viajes fuera ella, sabiendo que su familia está bien cuidada por la pareja, ésta se limita a la jornada laboral y a casa. Muchos maridos tampoco valoran la elección. Esperar en el colegio, actividades extra escolares, médicos, ropa, comida... Este es el techo de cristal de las que trabajan. Las que no lo hacen, si es por no querer, debemos y deben reconocer que viven muy bien.

Sanchez dedica 23 h al día a tiktok.y gobernar??? UE dice que los menas tienen canas 🙄🤯🤔 | Hace un mes

AsínosvaSegun podemos y sumar las pruebas deben ser distitas....motivos:HABLANDO DE IGUALDAD NO HAY

UnoMás UnoMás | Hace un mes

Lloros de primera linea.

Javier Tararí que te vi Javier Tararí que te vi | Hace un mes

Un techo? Tienen las mismas oportunidades que los hombres... Es más, pruebas físicas para según que trabajo les requieren menos que a los hombres y ya ni hablar las plazas reservadas en la PL. Aquí no veo la igualdad en ningún lado!

Gori_House Gori_House | Hace un mes

Cuando se habla de techo de cristal, no debemos olvidar también el "suelo" de cristal.

user Asínosva | Hace un mes

¿Techo de cristal? ¿Son iguales las pruebas de acceso?. Como gran defensor de la igualdad, esta debe aplicarse para todo, hasta donde sé y me han informado compañeras con placa, no les han requerido los mismos tiempos que a otros opositores. Diferencia en los requisitos de las pruebas pero reclamamos igualdad.

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