Los constructores de Baleares se suman a las voces de alarma por el impacto que la guerra de Irán va a tener en la economía global. Igual que hicieron los arquitectos un día antes, se refieren al «efecto dominó» y al encarecimiento de toda la cadena productiva a raíz del estrangulamiento energético que ha provocado el conflicto. En el caso de la construcción, eso va a traducirse en una posible paralización de obras en todo el Archipiélago, advierten. De manera especial en el ámbito de la vivienda, con promociones que no van a poder ejecutarse en los plazos previstos inicialmente.
El incremento de los costes materiales va a impactar de lleno en cemento, acero, aluminio o componentes cerámicos, entre otros. Y no solo el material, el mantenimiento de la actividad misma es ya más caro. Un ejemplo cercano: con la subida de 30 céntimos por litro de gasolina experimentada desde el estallido de la guerra, llenar el depósito de una excavadora para un uso de día y medio cuesta entre 75 y 100 euros más. Los empresarios del sector subrayan que de no mediar ayudas públicas para contener el golpe, este va a poner en riesgo tanto la ejecución de las obras como la supervivencia de las propias firmas de las Islas.
«El incremento de los costes no puede ser absorbido íntegramente por las empresas sin poner en riesgo su solvencia o la continuidad de las obras en curso, lo que genera una inseguridad jurídica y económica tanto en la obra pública como en la privada», señalan desde la Asociación de Constructores de Baleares, integrada en la patronal CAEB. Asimismo, subrayan que en el caso de la licitación pública, los presupuestos con precios desfasados ya han motivado una plaga de obras desiertas en ejercicios recientes que puede verse incrementada.
«Los proveedores ya nos están diciendo que los presupuestos que habíamos hecho ya no valen», afirma Sandra Verger, gerente de la asociación. Y lo peor es que saben que subirá, pero a día de hoy todavía no pueden decir cuánto. «Así es imposible planificar nada».
La entidad recuerda además que el sector «ya viene arrastrando unas subidas desorbitadas de los costes desde la pandemia». De hecho, las tablas estadísticas del Gobierno muestran que el incremento de los años 2021 y 2022 fue superior al acumulado en los 15 años anteriores. En este inicio de 2026, los costes de la construcción continúan entre un 30 % y un 35 % por encima del periodo prepandémico.
Con estos datos sobre la mesa y experiencias recientes como la covid o la guerra de Ucrania, el sector insta a no demorar la articulación de escudos de defensa desde el ámbito político. La asociación pide al Govern que medie ante el gobierno central para trasladarle «la necesidad urgente de adaptar soluciones que ya demostraron su eficacia en crisis anteriores».
Entre estas soluciones sugieren bonificaciones al gasóleo, revisión de precios en contratos públicos y reducción de la carga fiscal. Asimismo, se dirigen específicamente a las administraciones locales -Govern, consells y ayuntamientos- para reclamar una revisión profunda de precios en todas las licitaciones de obra pública con contratos superiores a un año. De no adaptar estos presupuestos a la realidad del mercado, alertan de que eso puede suponer «un freno en seco a infraestructuras clave para las Islas».
Mención aparte merece el ámbito de la vivienda y los retrasos o parones que pueden sufrir cientos de promociones en plena situación de emergencia habitacional como la que vive la comunidad. ¿De qué volumen de obras estamos hablando? Es difícil saberlo, aunque por lo pronto disponemos de las obras visadas a lo largo de 2025 como cifra orientativa, unos datos que facilitaron desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Baleares (COAIB) este mismo martes. Así, a lo largo del año pasado se visaron 5.975 obras de vivienda de nueva creación y de reformas, un total de 774 de obras en elementos anexos a viviendas y otras 700 que incluyen instalaciones turísticas, sanitarias, deportivas, industriales y agrícolas o educativas. En total, 7.448 proyectos de obra visados a lo largo del pasado año, muchos de ellos en curso actualmente.
Aunque el Gobierno acabe activando todos las herramientas de cobertura necesarias para mantener la actividad a flote, es inevitable que el encarecimiento de la vivienda acabe experimentando un nuevo empujón. Así lo ve también Verger. «Seguramente significará que los precios suban más: ya iban a seguir aumentando antes de la guerra y ahora se añade un factor que hará que se disparen».
Malditos ayatolahs que hacen subir el precio de los productos. Malditos sean, que no se dejan matar y manipular por ese señor naranja. Deberían entregar la vida, el alma y el petróleo porque los americanos lo gestionan todo mejor, o al menos no permiten queja.