La Agrupación Empresarial de Agencias de Viajes de Baleares (AVIBA) ha reclamado al Govern que tenga en cuenta al sector emisor en su futuro plan de ayudas ante las posibles consecuencias económicas que la actual crisis internacional pueda tener sobre la actividad turística. El presidente de la entidad, Pedro Fiol, advierte de que si la situación se prolonga en el tiempo muchas agencias podrían verse obligadas a afrontar devoluciones significativas de viajes ya vendidos, con un impacto económico que podría resultar considerable.
Según explica Fiol, el problema no se limita únicamente a la caída de nuevas ventas. El verdadero riesgo radica en la posible devolución de importes de viajes que ya han sido pagados por los clientes, una situación que puede tensionar seriamente la tesorería de muchas agencias, especialmente en un contexto de incertidumbre internacional.
A esta presión económica se suma el aumento de la carga de trabajo que están asumiendo las agencias. En estos momentos, muchas empresas del sector están desbordadas gestionando cambios de itinerario, cancelaciones y asistencia a clientes afectados por la situación. «Estamos dedicando muchas horas y recursos humanos a resolver incidencias y atender a los viajeros», señala Fiol, especialmente en el caso de aquellos que todavía no han podido regresar a sus destinos de origen.
Desde AVIBA subrayan que esta labor de apoyo al viajero no debería recaer únicamente sobre las agencias. La asociación considera que la responsabilidad debe ser compartida con las instituciones que tienen competencias en materia de acción exterior y asistencia a ciudadanos.
Fiol recuerda que, en cierto modo, el sector vuelve a desempeñar un papel similar al que asumió durante la pandemia. «Las agencias vuelven a convertirse en el primer punto de apoyo para los viajeros, ofreciendo cercanía y atención directa para que los clientes no se sientan desamparados», explica.
Por ello, la patronal pide al Govern que siga de cerca la evolución de la crisis y que, si la situación lo exige, active mecanismos de apoyo para el sector turístico. En Baleares, recuerdan, operan numerosos turoperadores y empresas turísticas que ya están empezando a asumir el impacto de la inestabilidad internacional.
En cualquier caso, el sector considera que será la campaña de Semana Santa la que permitirá medir con mayor precisión el alcance real de esta situación. «Habrá que esperar a las próximas semanas para evaluar cómo evoluciona la demanda y cuál es el impacto final de la guerra en la actividad turística», concluye Fiol.
Pero si viajar colapsa destinos, los masifica. De lo que se quejan los mallorquines, ¿ Y luego ellos viajan a la que se juntan tres días libres ? Hipócritas