El presidente de la Confederación Balear de Comercio, Mateo Cunill, advirtió este miércoles de que el sector se enfrenta a un escenario «grave» marcado por la incertidumbre energética y el encarecimiento de los combustibles, factores que, según anticipa, «acabarán trasladándose a los precios finales en los comercios de las islas».
Tras la reunión mantenida con la Conselleria de Economía, Cunill reconoció que se trató de un primer contacto sin medidas concretas, centrado en compartir diagnósticos y evaluar posibles escenarios. «Se ha puesto sobre la mesa un problema que todavía no sabemos cuánto durará ni qué impacto real tendrá», señaló, subrayando que el sector se encuentra aún en fase de análisis.
«Todo lo que llega a las tiendas se va a encarecer, aunque todavía no se ha empezado a notar plenamente» explicó Cunill, quien advirtió de que el impacto podría hacerse visible en las próximas semanas si no se adoptan medidas preventivas.
El conflicto en Irán y sus posibles efectos se produce en plena negociación del nuevo convenio de comercio, para el que los sindicatos piden aumentos salariales de entre el 17 % y el 21 % para los próximos tres años. Cunill prefirió no significarse sobre si la patronal descarta dichas subidas salariales ante las previsibles consecuencias de la crisis: «Las conversaciones corresponden a las patronales y sindicatos implicados y por ahora, no se han concretado posiciones sobre las demandas de incremento salarial planteadas por las centrales sindicales».
Incertidumbre
Por su parte, el presidente de la patronal de distribuidores de alimentos de Baleares, Tolo Servera, alertó de que la crisis por la guerra de Irán puede golpear más a la economía balear que la de Ucrania en 2022. «Desde el primer día pensé que esta crisis podía ser más grave. En el caso de Ucrania sabíamos bastante bien cuál era el escenario y las consecuencias posibles. Ahora la situación está mucho más concentrada y es difícil prever hasta dónde puede escalar», explicó.
Servera explicó que el sector afronta una situación marcada por la incertidumbre y por un aumento acelerado de costes que ya empieza a trasladarse a la cadena alimentaria. «El primer problema que tenemos es la subida del combustible y, además, el encarecimiento de distintos productos. Si esto continúa así, no quedará más remedio que repercutir parte de esos incrementos en los precios», señaló.
Según Servera, los primeros efectos ya se dejan sentir en el sector de la distribución alimentaria. Algunos proveedores europeos han comunicado incrementos de precios que oscilan entre el 5% y el 7%, especialmente en productos importados. «En España el impacto está siendo algo más moderado por ahora, pero también se esperan nuevas subidas en las próximas semanas».
Los distribuidores esperan conocer qué medidas pondrán en marcha las administraciones: «Estamos a la expectativa de ver qué pueden hacer desde el ámbito político y económico para ayudar a las empresas, porque la situación genera una enorme incertidumbre», afirmó.
El presidente de la Federació de la Fusta de les Illes Balears, Pedro Payeras, presente también en la reunión en la conselleria de Economía, resumió la mayor inquietud del sector, que no radica únicamente en los precios actuales, sino en la falta de visibilidad a corto plazo. «El principal problema sigue siendo la incertidumbre. No sabemos cuánto durará esta situación ni hasta dónde llegarán las subidas», apuntó, en referencia a un escenario que condiciona tanto la planificación empresarial como la toma de decisiones en inversiones y producción. «Las empresas tendrán que repercutir parte de esos costes o ajustar sus servicios», admitió, aunque confió en que la situación sea temporal y no derive en un impacto prolongado.
Las reuniones en la Conselleria de Economía continúan hoy con consells insulares, ayuntamientos, constructores y navieras, en una ronda de contactos que busca anticipar el impacto económico del conflicto internacional.
Antes de Semana Santa
El Govern está a la espera de las decisiones que adopten la Unión Europea y el Gobierno central antes de concretar su propio plan de respuesta, que quiere presentar antes de Semana Santa. Mientras se analizan distintas medidas fiscales para amortiguar el golpe, en el Govern y en el tejido empresarial se abre paso una lectura compartida: el turismo y la posible redistribución de flujos hacia Balears como destino refugio puede convertirse en el principal dique de contención de la crisis.
Y la temporada se acerca, si el año pasado ya fue malo para los comercios, este año es el remate final. Entiendo que los peperos y voxeros estareis contentos con la guerra, ya que adoran a Trump