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Por qué el petrolero ruso a la deriva en el Mediterráneo no supone un riesgo alto para Baleares

Víctor León, investigador del Grupo de Contaminación Marina del IEO, analiza el impacto de la carga

Petrolero ruso a la deriva en el Mediterráneo central | Foto: | Foto: Reuters - Marina Militare

| Palma |

Desde el pasado 4 marzo el petrolero ruso Arctic Metagaz se arrastra a la deriva por el Mediterráneo. El Ministerio de Transportes de Rusia denunció un ataque con drones contra este buque que atribuye a Ucrania. Kiev no ha reconocido la autoría. La nave tiene 900 toneladas de gasóleo y dos tanques llenos de gas licuado a bordo.

Cinco países europeos, entre ellos España han advertido del «riesgo grave e inminente» de un desastre ecológico en el Mediterráneo. Ultima Hora ha hablado con Víctor León, profesor de investigación del Grupo de Contaminación Marina del Centro Oceanográfico de Murcia, sobre el riesgo real de que un posible vertido acabe llegando a aguas de Baleares en un mar tan cerrado como el Mediterráneo. Se calcula que tarda 100 años en renovar toda el agua.

«En el caso de este petrolero hablamos de que transporta gas licuado, a diferencia de lo que ocurre con el petróleo, la carga se mantiene artificialmente a presión alta para que sea líquida, pero a temperatura ambiente se hace gas. Si se libera la carga gaseosa y se prende sería grave para el entorno más próximo, porque incluso puede producir una explosión. Si la carga en cambio se libera de forma controlada sin riesgo de ignición en la zona, ésta iría pasando a la atmósfera», explica.

La situación sería muy diferente en el caso de que el petrolero acabe hundiéndose en el Mediterráneo, ya que también porta combustible de desplazamiento. «Este se quedaría abajo causando un impacto mediambiental sobre la flora y la fauna», explica.

Por lo que respecta a la liberación de la carga de gas licuado en caso de hundimiento, «el gas se podría mantener en estado líquido si se cumplen determinadas condiciones de presión (de 2 atmósferas para el butano y de 8 para el propano). Podría tener impacto en la zona profunda, pero tendería a la mezcla o disolución, para luego subir y transferirse a la atmósfera. A diferencia de lo que ocurre con otros combustibles como el petróleo, el gas no se acumula en los organismos», reflexiona.

Respecto a un posible vertido de combustible, el experto explica que «hay protocolos y programas internacionales de colaboración en este tipo de situaciones». En los primeros días el buque estaba próximo a Italia y Malta, pero ahora se ha ido desviando a la costa libia.

Desde el inicio del conflicto de Irán, cada vez más voces científicas alertan de que la guerra, no solo solo es un drama humanitario sino también para el medio ambiente.

Miguel Aguado, divulgador ambiental y profesor del Máster de Sostenibilidad y Gestión ESG de la Universidad Europea explica que «cuando hay una guerra siempre da cierto pudor hablar de los efectos al medio ambiente porque hay efectos urgentes más importantes para las personas, pero existe también un coste ambiental, primero para el propio territorio por su efecto contaminante y con el paso del tiempo para otros territorios».

«En el propio territorio el uso de armamento y vehículos acaba impactando con un efecto contaminante. Con el paso del tiempo los metales utilizados, en muchos casos metales pesados, son arrastrados y difícilmente la tierra de cultivo puede ser empleada», detalla. Recuerda que «Ucrania era el gran granero de Europa» y que los suelos que quedan contaminados «pueden pasar a la agrolimentación».

Los bombardeos sobre refinerías y almacenes de petróleo están generando nubes tóxicas y descargas sobre el mar. «No se puede hacer gran cosa para evitar ese impacto porque intentar contener un vertido de petróleo representaría un riesgo importante en una zona que está siendo objetivo continuo de ataques.

«Con lo que ocurrió con el chapapote en Galicia en España sabemos la afección para el ecosistema que tienen este tipo de vertidos que son de difícil extracción, pero en el contexto de la guerra es difícil contenerlos», reflexiona.

El hecho de que la guerra se produzca a kilómetros de distancia de Baleares no nos exime totalmente de sufrir sus consecuencias a largo plazo. «Las emisiones de CO2 son altísimas, por los combustibles que utilizan aviones, misiles… Sabemos que están aumentando las emisiones de CO2 y de gases como el metano, con lo que implica de afectación al cambio climático contribuyendo al calentamiento global que pagamos todos, especialmente en el Mediterráneo», concluye.

2 comentarios

user Bufada | Hace 28 minutos

El desastre ecológico ya lo tenemos. Solo hay que esperar y veremos la cantidad de mierda que llegará a las playas y por el aire. Más mierda para nuestro planeta 🌎.

user Espet | Hace 3 horas

Todo lo que pasa en el mediterráneo tiene consecuencias para todos aunque no sean visibles por nosotros, lz contaminación diaria de coches, aviones y barcos, tampoco es visible y nos afecta aunque no lo veamos, el mediterráneo es un mar prácticamente cerrado y es difícil de saber donde acabará la contaminación de un sitio u otro, en nuestra costa aparecen bolsas y botellas con letras árabes, la contaminación no es estática, navega con las corrientes!

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