El 26 de diciembre de 2007, el Boletín Oficial del Estado publicó la Ley 52/2007 por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, conocida como Ley de memoria histórica. Imponía a las administraciones públicas el deber de retirar los símbolos «conmemorativos de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura, descripción en la que encajaba el monumento de sa Feixina erigido como homenaje a los tripulantes del Crucero Baleares e inaugurado por Francisco Franco.
Tres años después de aprobarse la ley nacional memorialística el Ajuntament de Palma acordó desproveer el monolito de los elementos de exaltación del franquismo. Insertó en su lugar una nueva inscripción: «Este monumento fue erigido en 1948 en recuerdo de las víctimas del hundimiento del crucero Baleares, durante la Guerra Civil (1936-1939). Hoy es para la ciudad símbolo de la voluntad democrática de no olvidar nunca los horrrores de las guerras y dictaduras». Era el 29 de enero de 2010.
Contra la resignificación, acordada por unanimidad en pleno, presentó un primer recurso la asociación de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo Memòria de Mallorca solicitando que se procediera a la demolición, pretensión que fue desestimada el 2 de noviembre de 2011 por el Juzgado Contencioso Administrativo nº1 de Palma.
Cuatro años después de aquella primera sentencia desfavorable a las víctimas, que fue recurrida, el Ajuntament de Palma anunció la tramitación de un expediente para su demolición al no al no apreciar valores de interés histórico, artístico o arquitectónico que requirieran su protección como Bien Catalogado.
La Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA) instó al Consell a proteger el monumento para evitar el derribo, pero su petición fue denegada por la Comisión Insular de Patrimonio Histórico el 22 de diciembre de 2015. Contra esta resolución ARCA presentó recurso mientras Cort seguía dando pasos para acabar con el monolito. Llegó a aprobar el proyecto de demolición en abril de 2016.
Para acreditar su postura ARCA presentó un nuevo informe firmado por la presidenta del comité nacional en España de ICOMOS a favor de la protección. El jefe de Servicio de Patrimonio Histórico del Consell de Mallorca emitió un nuevo informe jurídico en el que a la vista de la nueva documentación informó a favor de aceptar el recurso e incoar un nuevo expediente para proteger el monolito como Bien Catalogado, propuesta que fue aceptada por la Comisión de Gobierno del Consell de Mallorca el 21 de julio de 2016.
Durante la tramitación de este nuevo expediente las partes presentaron nuevos informes a favor y en contra de su protección. La polarización en ese momento era tal que el Jefe de Servicio Técnico de Patrimonio Histórico propuso «no retirar el monumento hasta que la polémica decaiga permitiendo un debate técnico». Ocho días después el conseller insular de Cultura i Patrimoni solicitó nuevos informes al Ajuntament de Palma, la UIB y el Institut d’Estudis Baleárics.
La UIB se limitó a decir que no tenía tiempo suficiente para dar respuesta. El Institut d’Estudis Balearics envio un informe desfavorable a la protección «por el contenido ideológico del monumento», señalando que tras la intervención de 2010 que lo había despojado de los elementos exaltadores del franquismo el «carece de armonía, proporción, equilibrio, gracia y belleza, no contando con valores que justifiquen la inclusión del monumento en el registro de Bienes de Interés Cultural ni en el Catálogo General de Patrimonio Histórico de las Illes Baleares como Bien Catalogado.
El Ajuntament de Palma remitió un informe emitido por un catedrático de Historia del arte y de la Arquitectura que coincidía en la carencia de valores patrimoniales del monumento. A la vista de estos nuevos escritos el 14 de julio de ese mimo año la Comisión Insular de Patrimonio Hístórico tumbó la propuesta de catalogación de sa Feixina como paso previo a la denegación de la condición de Bien Catalogado en pleno.
ARCA y la Associació de Veïns i Amics de Santa Catalina interpusieron sendos recursos contencioso administrativos contra el acuerdo plenario de no catalogación. Casi tres años después un magistrado del Juzgado de lo Contencioso Administrativo 3 de Palma, dio la razón a ambas asociaciones declarando el monolito de Sa Feixina como Bien Catalogado.
Memòria de Mallorca presentó un recurso tras otro, que fueron desestimados en el Tribunal Superior de Justicia y en el Constitucional. Las víctimas del franquismo, no solo perdieron la batalla legal, sino que además fueron condenadas a pagar los costes judiciales del proceso: 3.223 euros.
En febrero de 2026 la asociación pidió colaboración ciudadana para afrontar este gasto y en solo 24 horas recaudó el importe. Faltaban solo unos días para que PP y Vox derogaran la Llei de Memòria Cemocràtica de las Illes Balears.
En ese momento las víctimas habían agotado la vía judicial pero el martes 25 de marzo la inclusión de sa Feixina en el Censo Nacional de Simbología Contraria a la Memoria Democràtica. Les da nuevas esperanzas de verlo derribado.
PereTal cual. No sé puede explicar mejor. Igualmente, salud y abrazo.