Una joven nigeriana acusó este jueves en el juicio a puerta cerrada en la Audiencia de Palma a un hombre de traerla de su país a Mallorca para usarla como esclava sexual. José L., de 50 años y nacionalidad española, le prometió que le sacaría de la pobreza y le enseñó fotos y vídeos de la vida en la Isla. Le dijo que sería su Dios humano y que si quería venir a España tenía que firmar un documento en el que se comprometía a mantener relaciones sexuales diarias con él.
La menor, convencida de que saldría de la pobreza y que el hombre también rescataría a sus dos hermanas menores, aceptó las condiciones. La Fiscalía pide 40 años de cárcel para el acusado y que indemnice a la víctima con 200.000 euros por los daños morales causados.
José L., que se encuentra en prisión desde que fue detenido por la Guardia Civil en marzo de 2024, pidió declarar en último lugar a principios de abril. Los hechos que se enjuician se remontan a principios de marzo de 2015. El hombre viajó a Nigeria donde conoció a la madre de la víctima, que trabajaba como peluquera y cuidaba como madre soltera a sus tres hijas menores.
José L. estableció una relación con la mayor de las niñas, que tenía 12 años, y en 2019 le propuso venir a Mallorca. La menor, convencida de que de esta manera sería rescatada de la pobreza por el acusado, aceptó. El hombre alojó a la víctima en su casa a las afueras de Algaida entre noviembre de 2019 y el 15 de marzo de 2025. Durante ese tiempo, según el fiscal, la convirtió en su «esclava sexual y doméstica» y la violaba de forma diaria. El 15 de marzo de 2024, cuando ya no pudo soportar más la situación, lo denunció.
El acusado castigaba a la víctima en un zulo en su finca
El hombre, que colocó cámaras de videovigilancia en el interior de la finca de Artà para grabar a la menor, la castigaba en un zulo que tenía debajo de una mesa del comedor cuando no cumplía sus órdenes. El zulo, de pequeñas dimensiones, se camuflaba tras una trampilla que siempre tenía trastos encima. Era un espacio estrecho, de unos cuatro metros cuadrados, al que se accedía mediante una escalera y la mantenía ahí, varios metros por debajo del suelo, sin ningún tipo de luz o respiradero.
Esto es la consecuencia de la inmigracion ilegal de puertas abiertas sin control ,pobre isla nos va a quedar.inmigracion si pero controlada ya esta bien de desmadres.