El Govern ha presentado este lunes un plan estratégico de rotación de cultivos destinado a garantizar la viabilidad del sector de la patata en las Illes Balears. La iniciativa, que ha sido presentada este lunes, está basada en un sistema de rotación de cuatro años y busca reducir de forma estructural las plagas que afectan a este cultivo, mejorar la salud del suelo y avanzar hacia un modelo productivo más sostenible y competitivo.
El programa, impulsado por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, prevé una inversión pública superior a los 7 millones de euros durante los cuatro años de aplicación. El Ejecutivo asumirá el 100 % del coste subvencionable, con el objetivo de facilitar la implantación del nuevo modelo sin comprometer la viabilidad económica de las explotaciones agrícolas. La propuesta ha sido presentada este mismo lunes a las organizaciones agrarias, cooperativas y productores en el marco de la Mesa de la Patata.
Un cambio estructural
El conseller de Agricultura, Joan Simonet ha destacado que el plan «supone un paso decisivo para asegurar el futuro del cultivo de la patata en las Illes Balears» y ha defendido que el Govern ofrece «soluciones reales y trabajadas ante un problema estructural del sector». Simonet ha subrayado que la transformación debe hacerse «de la mano de los payeses» y ha reiterado el compromiso de acompañar al sector con apoyo técnico y económico.
Por su parte, el director general de Agricultura, Fernando Fernández, ha explicado que el plan actúa directamente sobre Globodera pallida, el nematodo que actualmente limita la rentabilidad del cultivo. El sistema incorpora el uso de Solanum sisymbriifolium como cultivo trampa, capaz de inducir la eclosión de los nematodos sin permitir su reproducción, lo que reduce progresivamente la plaga.
Según Fernández, tras varios ciclos de aplicación, las reducciones pueden superar el 60 o 70 %, permitiendo avanzar hacia un modelo más equilibrado y con menor presión fitosanitaria. El plan también incluye estrategias diferenciadas según el nivel de infestación, así como medidas complementarias como solarización natural, control agronómico y análisis periódicos de suelo. El coste medio estimado del programa asciende a 7.820 euros por hectárea en cuatro años, incluyendo tanto los gastos directos como la pérdida de ingresos en los ciclos sin cultivo de patata. El impacto total se sitúa en torno a 2.738 euros por hectárea y año, una cifra que varía según el nivel de infestación de cada parcela. Simonet ha defendido que «no actuar tiene un coste mucho mayor para el sector» y ha asegurado que el plan permite pasar «de un escenario de riesgo a uno de oportunidad».
Un cultivo estratégico
La superficie dedicada a la patata en Baleares se ha mantenido en torno a las 900 hectáreas en los últimos años. En 2025, la producción alcanzó las 35.191 toneladas, con predominio de la patata extratemprana, que ocupó 617 hectáreas. El Govern considera que estos datos confirman el peso estratégico del cultivo y la necesidad de impulsar medidas que garanticen su sostenibilidad y viabilidad a medio y largo plazo.