Un estudio internacional con participación de la UIB ha propuesto un nuevo marco conceptual que permite analizar cómo las plantas gestionan el agua y afrontan la sequía, en un contexto de cambio climático que prevé episodios cada vez más frecuentes e intensos.
El trabajo, publicado en la revista científica 'New Phytologist', plantea un enfoque integrador que permite comprender mejor la respuesta de los ecosistemas y los cultivos ante la escasez hídrica, uno de los factores ambientales más determinantes para la supervivencia vegetal y el funcionamiento de los sistemas terrestres, ha detallado la universidad balear en una nota.
En la investigación ha participado el profesor del Departamento de Biología de la UIB e investigador de los grupos PlantEcophys y PlantAgro, el doctor Marc Carriquí, quien ha contribuido a desarrollar este modelo que aborda el dilema fundamental al que se enfrentan las plantas: utilizar el agua para crecer o conservarla para sobrevivir en condiciones de sequía.
El nuevo marco permite analizar la respuesta de las plantas a lo largo del tiempo mediante el potencial de crecimiento cuando el agua es abundante, la resistencia al estrés cuando comienza la sequía y la capacidad de supervivencia cuando la escasez se intensifica.
Este enfoque conecta procesos fisiológicos que hasta ahora se estudiaban de forma aislada, como la regulación estomática, la vulnerabilidad del sistema de transporte de agua o la tolerancia a la deshidratación.
Según los autores del estudio, integrar estos mecanismos en un mismo modelo facilita comparar estrategias entre especies y entender por qué algunas plantas priorizan el crecimiento mientras otras adoptan estrategias más conservadoras para resistir condiciones adversas.
El estudio es fruto de una colaboración internacional en la que han participado instituciones de prestigio como las universidades de Montpellier, Cambridge, Illinois Urbana-Champaign o Colorado, y varios centros de investigación.
Los investigadores creen que este nuevo enfoque contribuirá a mejorar las predicciones sobre el impacto de la sequía en la vegetación natural y en la agricultura, y a desarrollar estrategias más eficaces de adaptación frente al cambio climático.