Yolanda Moreno se tumbó en el asiento de atrás del Peugeot en el que viajaba con su novio y otro hombre y se tapó con una manta cuando los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil la interceptaron, este miércoles, en Manacor. No dijo nada. Sabía que era el final de su escapada después de 10 días de presión policial. La mujer, que fue condenada a prisión permanente revisable por matar a su bebé tras arrojarla a un contenedor en Porto Cristo, se encontraba en paradero desconocido desde el 22 de marzo. Estaba citada en la Audiencia de Palma para la lectura del veredicto del jurado, que la declaró culpable de un delito de asesinato, pero no se presentó. La presidenta del tribunal popular, Samantha Romero, decretó el ingreso en prisión provisional de su cuñado y dictó una orden de busca y captura de la mujer.
La Policía Nacional y la Guardia Civil empezaron su búsqueda. Los agentes llevaron a cabo una serie de gestiones y descubrieron que no había ingresado en ningún hospital y que tampoco había salido de la Isla. Se centraron en su entorno más cercano, que era su familia y su pareja. El hombre, según pudieron averiguar los investigadores, se movía por Montuïri.
Los pasados días 29, 30 y 31 de marzo, una docena de agentes de la Guardia Civil y la Policía Judicial de la Policía Nacional de Manacor se apostaron en la localidad y comprobaron que a raíz de la presión la mujer se dirigió a Porto Cristo.
Los investigadores siguieron el rastro de Yolanda e iniciaron una serie de vigilancias a sus familiares. Estuvieron tres días seguidos buscándola, desde las 6.00 hasta las 00.00 horas, hasta que detectaron que se desplazaba en un Peugeot y la interceptaron el miércoles a las 20.30 en Manacor. La fuga se había acabado.
Sobra gente, no veo el problema. La gente de hoy en dia està hecha de papel fino.