En un contexto de aumento preocupante del material de abuso sexual en internet impulsado por la digitalización durante la pandemia de la COVID-19, el Parlamento Europeo aprobó en 2021, un reglamento que derogaba temporalmente algunos de los artículos de la directiva 2002/58/CE que protege la confidencialidad de las comunicaciones y los datos de tráfico en internet, para que los proveedores de correo electrónico, chat y mensajería pudieran seguir detectando, denunciando y retirando contenidos de abuso sexual infantil en internet, aun cuando legalmente no se les obliga a hacerlo.
La idea era ganar tiempo a la espera de aprobar nuevas normas permanentes que permitan la lucha contra el abuso sexual infantil en línea en el continente, una negociación que se estimaba que duraría como máximo tres años pero que sigue encallada cinco años después. La excepción, que ha sido objeto de distintas prórrogas, expira el viernes 3 de abril de 2026.
«Si esta medida decae sin una solución sólida, muchas plataformas podrían perder la capacidad jurídica para buscar, detectar y reportar material de abuso sexual infantil, incluido el material generado con inteligencia artificial y el grooming a través de mensajes de texto. Ya hemos visto antes el coste de un vacío legal como este. En 2021, cuando se produjo una situación similar, los archivos reportados desde Europa al NCMEC se redujeron un 58 %: pasaron de 4,3 millones en 2020 a 1,8 millones en 2021. Eso significa que millones de archivos de abuso no fueron detectados ni denunciados. Y detrás de cada archivo hay un niño», explica la mallorquina Patricia Cardona, superviviente de abuso sexual infantil, activista de Brave Movement y representante de las víctimas en el Grupo de expertos de la Red para la prevención del abuso sexual infantil en la Comisión Europea.
Junto a otros activistas lucha para convencer a Europa de la necesidad de tomar medidas eficaces para frenar la pederastia. Los países miembro habían llegado a un principio de acuerdo para que los delitos de abuso sexual infantil no prescriban y para que las víctimas y supervivientes sean reconocidas y tengan garantizado el derecho de asistencia sanitaria que precisan, pero la polémica sobre el llamado ‘chat control’ hizo saltar el acuerdo por los aires, después de que un grupo de expertos informáticos manifestara públicamente su oposición a obligar a las tecnológicas a localizar y retirar el material pedófilo de sus plataformas y redes.
«Durante más de tres años el reglamento ha estado bloqueado por una enorme polémica alimentada por el término ‘chat control’, una expresión simplista y engañosa que distorsiona el debate. La manera en la que ahora se detectaban los archivos pedófilos era garantista. Cogen una imagen conocida de abuso sexual infantil y la pasan por un algoritmo de alhash que da un número de identificación único de esa imagen que queda marcada. Es algo que ya hacen las fuerzas de seguridad. Si alguien envía ese mismo archivo a otra persona, sin necesidad de que nadie lo abra, se puede pasar por el mismo algoritmo para comprobar si da el mismo número de identificación. Si lo hace se envía a la policía. Esta tecnología solo da un error por cada 50 billones de casos y se puede utilizar para otro tipo de contenido violento o terrorismo. ¿Por qué no para esto?, se pregunta Cardona.
La activista recuerda que «en Europa se detecta más del 60 % de material de abuso sexual infantil a nivel mundial», por lo que si no se reactiva esa posibilidad legal de detección millones de archivos pueden pasar desapercibidos. «Esta vez lo que está en juego es todavía mayor que cuando decayó en 2021 porque el volumen de material de abuso sexual infantill ha aumentado y la inteligencia artificial está facilitando la creación y la escalabilidad de este daño», reflexiona.
Advierte a los padres y madres que extremen la vigilancia. Avisa además de que «sabemos que los adolescentes se están yendo a plataformas menos reguladas especialmente en los lugares en los que se está restringiendo el acceso a redes sociales y teléfonos inteligentes a los menores».
Las fuerzas de seguridad llevan tiempo avisando de una práctica cada vez más extendida: pederastas que tratan de ponerse en contacto con niños a través del portal de videojuegos Roblox y les ofrecen dinero virtual a cambio del envío de fotografías. Es solo la punta del iceberg. Supervivientes de abuso sexual infantil como Patricia Cardona han hecho de la lucha contra el abuso sexual infantil su objetivo vital.
«No puedo comprender que los mismos políticos que se echaban las manos a la cabeza cuando la IA empezó a generar desnudos en redes ahora permitan que esas imágenes se vayan a utilizar sin poder detectarlas. El debate sobre la privacidad y el chat control mete miedo a la gente, aunque la tecnología real que se utiliza es similar a la que se usa para detectar un spam o un malware. La policía alemana y Europol ya han lanzado advertencias. No sé qué necesitamos para que se tome en serio la protección de los niños», lamenta la activista mallorquina.
La Europol avisa en su web de que «la explotación sexual infantil en línea es un fenómeno en constante evolución, influenciado por los avances tecnológicos. La conectividad móvil, la creciente cobertura de internet en los países en desarrollo y el desarrollo de plataformas de streaming de pago por uso, que ofrecen un alto grado de anonimato al espectador, están impulsando la tendencia a la transmisión comercial en directo de abuso sexual infantil». «El creciente número de niños y adolescentes con teléfonos inteligentes ha ido acompañado de la producción de material indecente autogenerado. Este material, inicialmente compartido con buena intención, suele llegar a manos de ‘coleccionistas’, quienes a menudo explotan a la víctima, en particular mediante la extorsión», concluye.