Con 1.575 kilómetros de costa la náutica gana cada vez más peso en Baleares. El archipiélago es líder nacional en matriculación de embarcaciones, tanto en el mercado recreativo como en chárter. El potencial económico es incuestionable, pero la masificación del mar, el choque legal entre las diferentes administraciones y el boom de la actividad, especialmente desde la pandemia, han puesto en jaque al sector obligando a repensar un modelo de negocio que debe ser compatible con la náutica social, la conservación ambiental y la seguridad marítima.
En 1980 el número de amarres en las Islas era de 17.745. Hoy son algo más de 20.000, la mayoría de ellos de gestión privada. Acceder se ha convertido en una tarea casi imposible para los particulares que practican la náutica recreativa. Llegan a esperar hasta 20 años.
Baleares es la cuarta comunidad autónoma, por detrás de Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana con mayor número de amarres en España y aún así estos no son suficientes para satisfacer la demanda.
A la oferta de amarres existente en los puertos se le suman ocho campos de boyas situados en Mallorca (Cala Blava, Formentor y Sant Elm), en Menorca (Illa d’en Colom-Cala Tamarells) y en Ibiza y Formentera (Playa de Ses Salines, s’Espalmador y el Caló de s’Oli).
El Ministerio para la Transición Ecológica promueve ahora la creación de nueve proyectos más de campos de boyas en el litoral balear, dos en Mallorca (Portocolom y Portals Vells) y siete en Eivissa (Benirràs, Cala Bassa, Cala Salada, Cala Vedella, Es Xarco, Portinatx y Talamanca). El anuncio de estas nuevas infraestructurasincendia a la náutica recreativa.
La Asociación de Navegantes del Mediterráneo (ADN) reclama al Govern balear que garantice el fondeo libre y gratuito sobre arena ante la expansión de campos de boyas de pago en Baleares. «Esta práctica, perfectamente compatible con la conservación de la posidónia cuando se realiza de forma responsable, forma parte de la cultura náutica mediterránea y no debe verse restringida por una planificación excesiva o mal dimensionada de los campos de boyas», argumenta.
La otra cara de la moneda es la proliferación de los fondeos ilegales en aguas de Baleares, que se han convertido en un problema endémico en lugares como la bahía de Pollença durante los meses de verano.
Por si esto no fuera suficiente el Govern balear y el Gobierno central se disputan las competencias para regular el AIRBNB náutico en Baleares. El primero lo ha prohibido en aguas del archipiélago y el segundo lo ha legalizado en todo el territorio nacional. El gobierno del Estado presentará un recurso de constitucionalidad contra el decreto autonómico que prohíbe de facto esta actividad y amenaza con la retirada de amarres públicos a los particulares que se sumen al negocio.
La legalización del alquiler náutico con fines lucrativos hasta tres meses al año de embarcaciones de uso particular, echa más leña al fuego en un mercado saturado. La patronal chárter (AECIB) aplaude el veto autonómico a esta actividad a la vez que advierte de la presencia de alquileres piratas en aguas de Balears y de sus efectos.
¿Quién es quién en un negocio que mueve al año más de mil millones de euros en las Islas?Balears cuenta con casi 900 empresas en el sector náutico que generan más de 5.000 empleos al año, un 1 % del mercado laboral, según el último Informe Sectorial de la Náutica Balear elaborado por el Balearic Marine Cluster (BMC) y la Asociación de Empresas Náuticas de las Islas Baleares (AENIB).
El Gobierno central gestiona los llamados puertos de interés general de las Islas a través de la Autoritat Portuària de Baleares (APB). Lo son los de Palma, Alcudia, Maó, la Sabina e Ibiza. Por ellos entran todas las mercancías desde el agua, los pasajeros de las rutas marítimas de transporte regular de pasajeros y los cruceros.
En sus instalaciones hay también puertos deportivos que gestiona a través de concesiones a empresas privadas como Alcudiamar o el Club Náutico de Palma en Mallorca. Hay seis clubes náuticos que ejercen su actividad en puertos de interés general de Baleares en esta modalidad.
El Govern balear por su parte gestiona a través de Port IB los puertos autonómicos de las Islas (todos los que no son considerados de interés general) y lo hace también en dos modalidades: la gestión directa y la gestión indirecta. Esta última se regula mediante concesiones administrativas.
Actualmente se encarga de 14 puertos y 16 instalaciones menores mediante gestión directa y de 29 puertos (18 clubes náuticos) en régimen de concesión. La cifra de amarres de gestión directa en los puertos del Govern es de algo más de 4.200 mientras que la cifra de amarres gestionados por clubes náuticos en los puertos de gestión indirecta supera los 9.000. Se pueden realizar reservas a través de este enlace.
Tanto en los puertos de interés general como en los puertos autonómicos operan también las cofradías de pescadores de las Islas.
Por los puertos autonómicos pasan aproximadamente 2 millones de pasajeros al año. El de más tráfico es el de la Calobra que supera el medio millón de pasajeros. No todos los usuarios emplean los amarres. Para aliviar las listas de espera hace tiempo que Ports IB desarrolló un sistema de rampas que permite a los usuarios con tarjeta meter y sacar sus embarcaciones del agua a demanda. Tiene más de 12.000 socios.
JousEnvejós i rencorós és el que ets. Una pena de menorquí amb mentalitat petita.