En el Centre Integrat d’Educació Infantil, Primària i Ensenyaments Elementals de Música Son Serra, ubicado en La Vileta, Palma, la música no es solo una asignatura: es el hilo conductor que estructura el proyecto pedagógico y que guía el aprendizaje del alumnado. Su modelo, que también existen en el colegio Simó Ballester de Manacor, fue reconocido con el Premio Nacional de Educación en 2015, y cautiva a familias y docentes. Ante este éxito, la Conselleria d’Educació exportará este sistema a todas las Islas.
El CEIP Poeta Villangómez de Ibiza adoptará la misma configuración a partir del próximo curso y, en breve, se presentará un proyecto similar en Menorca. Además, no se descarta implementar este sistema en algún otro centro mallorquín, según adelantan desde el Govern.
Jaume Cerdà es profesor de trompeta y es responsable de las agrupaciones de banda del centro. Lo que diferencia este modelo de otros es que las enseñanzas musicales están plenamente integradas dentro del currículo ordinario, de manera que toda la educación se vehicula a través de la música. Según destaca, «este enfoque no solo forma músicos, sino que aporta beneficios a todo el alumnado, como el trabajo en equipo, el control emocional o los hábitos de estudio».
«Mis hijos han desarrollado más disciplina, responsabilidad y capacidad de esfuerzo», asegura María Inés Bejar, madre de varios alumnos del centro. Cuenta que los conciertos, las audiciones y la vivencia de subir a un escenario se convierten en momentos compartidos de nervios, superación y orgullo familiar. «Es una retroalimentación de buena energía», afirma, y así lo confirman algunos alumnos, como Marcos García, trompetista que cursa 4º de Primaria. Su pasión por la música nació cuando su padre le enseñó un vídeo de Miles Davis, una de las figuras más relevantes, innovadoras e influyentes de la historia del jazz.
Alicia Terrasa, que está en 6º, es clarinetista. Asegura que este sistema educativo le ha aportado más concentración, más disciplina y más hábitos de estudio, un cambio que ella misma identifica como clave en su crecimiento académico. Reconoce que antes no era tan aplicada, y que la música la ha ayudado a cambiar esa actitud.
Materias combinadas
Laia Ballester es tutora de 6º y coordinadora del plan de mejora de la competencia matemática. El centro participa en un programa impulsado por el Ministerio de Educación para reforzar esta área, mediante actividades, talleres y propuestas didácticas, explica. En este contexto, destaca que la integración con la música resulta clave, ya que ambas disciplinas comparten contenidos y se refuerzan mutuamente.
Por su parte, Ana Giner, maestra de pedagogía terapéutica y tutora del aula UEECO, pone el foco en la inclusión. El alumnado con necesidades educativas especiales participa en las actividades musicales del centro, desde clases de percusión hasta audiciones y conciertos de final de curso. «La música se convierte en una herramienta de inclusión que une a los alumnos, refuerza su confianza y les permite compartir experiencias con los demás», concluye.