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Las últimas horas de los perros muertos en un ferri a Mallorca: Sin comida, sin agua y sin ventilación suficiente

Los canes perdieron la vida en una furgoneta que iba en una embarcación que salió de Barcelona

Los cazadores encontraron a sus perros muertos, el pasado 1 de noviembre, en la furgoneta de la empresa de transporte.

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Son los nombres de los 27 perros de caza que murieron en una furgoneta que iba en la bodega de un ferry de Barcelona a Mallorca. Esta es la historia de las últimas cinco horas de vida de los animales, según la reconstrucción de los hechos que llevaron a cabo los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.

Biel M., un joven de 21 años e hijo de la propietaria de la empresa catalana We Travel Home, sustituyó a su madre para transportar a los animales de Barcelona a Mallorca porque estaba cansada del viaje anterior a Lituania. La furgoneta embarcó en el buque Abel Matutes de Baleària entre las 19.30 y las 20.30 horas del 31 de octubre de 2025. Los 36 perros que transportaba el vehículo en 34 jaulas divididas en tres pisos se encontraban en perfecto estado.

El conductor aparcó la furgoneta en la cubierta número 5. Entre las 21.30 y las 22.00 entregó a la recepcionista del barco un documento en el que informaba que se hacía «totalmente responsable del cuidado de los animales transportados durante la travesía». Era la primera vez que a la trabajadora, que se encarga de dar camarote a los pasajeros, se le hacía entrega de dicho documento y al finalizar su turno, a las 23.00, se lo dio al tercer oficial del navío. A las 23.30 la tripulación tuvo notificación de la entrega en recepción del documento y el primer oficial dio instrucciones al marinero de guardia para localizar el vehículo.

La furgoneta se encontraba con el motor apagado, los cristales bajados aproximadamente un dedo y completamente empañados. El primer oficial pidió que se localizara al conductor y la recepcionista del ferri intentó contactar con el joven golpeando la puerta de su camarote. Como no obtuvo respuesta, entró con la llave maestra y despertó al conductor, que estaba dormido. Biel fue acompañado por el marinero de guardia hasta el vehículo y bajó las ventanillas de la cabina del todo.

A las 5.30, el joven subió a la furgoneta, vio que había fallecido un gran número de perros y llamó a su madre llorando para informarle. La mujer le dijo que pusiera el aire acondicionado. Los primeros propietarios de los canes en llegar al punto de encuentro en el puerto de Palma fueron los que viajaban en el mismo barco. Uno de ellos abrió las puertas traseras de la furgoneta y empezó a llorar al ver la cantidad de perros muertos y agonizantes que había.

Los dueños de los animales entraron en el vehículo, que olía a putrefacción y estaba con mucha condensación de humedad. Empezaron a sacar a los que todavía estaban vivos para que pudieran respirar y les dieron agua. La actitud del conductor, según los afectados, era «impasible», de pie, al lado de la furgoneta.

A las 7.40 del 1 de noviembre la Guardia Civil recibió el aviso del hallazgo de 27 perros muertos en el trayecto entre Barcelona y Palma. El instructor de las diligencias entró en el vehículo y comprobó que en el interior de las jaulas no había agua, comida ni recipientes.

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Son los nueve perros de caza que consiguieron sobrevivir sin comida, sin agua y sin ventilación suficiente durante la travesía. Sus propietarios los rescataron en las jaulas de la furgoneta entre los cadáveres del resto.

El joven actuó «con total menosprecio» hacia los animales que transportaba

La Guardia Civil concluye en su informe que se debería valorar, además de la muerte de los 27 perros en el trayecto marítimo, el sufrimiento que los animales padecieron hasta que fallecieron. El informe de los investigadores recoge que sufrieron «un estrés intenso» y que algunos de los perros mordieron fuertemente los barrotes y las rejillas de las jaulas con la intención de huir. El conductor de la furgoneta, según sostienen el instructor y el secretario de las diligencias, actuó «con total menosprecio hacia los animales que transportaba».

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