La UIB ha prohibido fumar en las terrazas de los bares del campus, en aplicación de una medida aprobada por el Consell de Govern de la Universitat el pasado febrero.
Como consecuencia, la UIB ha iniciado la campaña Terrasses sense fum, presentada este viernes por el vicerrector de Projecció Social i Cultural, Adrià Muntaner, y el presidente de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) en Baleares, José Reyes.
Adrià Muntaner ha explicado que «esta medida se enmarca en un proyecto más global, iniciado hace dos años con la prohibición de fumar a una distancia de hasta 20 metros de las puertas de los edificios del campus. Desde entonces, nos habían llegado quejas por el elevado consumo de tabaco en las terrazas de los bares, por lo que hemos decidido que éstas sean también espacios libres de humo con el consenso de los órganos de representación de la UIB».
El vicerrector ha expresado su «confianza en la comunidad universitaria a la hora de respetar la medida. Los cuatro concesionarios de los bares del campus están comprometidos con la iniciativa y, en cualquier caso, el servicio de seguridad de la Universitat, aunque no tiene carácter punitivo, puede intervenir ante los posibles incumplimientos». Adrià Muntaner ha destacado que « a medio plazo, no descartamos que la UIB sea una institución libre de humo, por lo que la prohibición de fumar se extendería a todo el campus».
Por su parte, José Reyes ha valorado muy positivamente la prohibición, recordando que «si eliminásemos el tabaco, reduciríamos el cáncer en un 30 %, no sólo el de pulmón. Y menos tabaco también supone menos enfermedades de otro tipo, no sólo el cáncer».
El presidente de la AECC en Baleares ha indicado que «actualmente hay una mayor concienciación de que el consumo de tabaco en espacios públicos es intolerable. No hay que exponer al tabaco a las personas que no lo quieren y hay que preservar la libertad de los no fumadores, que son la mayoría de la población. Fumar es una elección personal, pero hay que respetar a los que no fuman». Reyes ha colocado el tabaco y el vapeo «en el mismo punto legal. No tiene que haber ninguna diferencia, pues el vapeo también afecta a los pulmones».
En una mesa de una de las terrazas más populares del campus, la del bar del edificio Mateu Orfila, Pol Segalà, Joan Albero y Alejandro Forcada se muestran de acuerdo con la prohibición: «Hay que tener en cuenta que a los bares del campus no sólo venimos a comer, merendar o tomar algo. También venimos a estudiar o lo contrario, a descansar, y no es agradable tragarse el humo de alguien. Creemos que esta medida debería aplicarse en las terrazas de todos los bares. Podemos aceptar ser fumadores pasivos en un ambiente de fiesta, pero no en la universidad. En cualquier caso, nos parece bien todo lo que sea poner pegas al tabaco, desde las restricciones y limitaciones hasta la subida de precios».
Por su parte, Andreu Viudes, en la misma mesa de compañeros, reconoce que es fumador, pero añade que «no me supone ningún problema no fumar en las terrazas. Puedo entender que el humo del tabaco sea molesto para un no fumador. De hecho, antes de la prohibición, yo ya me levantaba y me apartaba para fumar si veía que podía resultar molesto para alguien».
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