La crisis de acceso a la vivienda golpea de lleno a los trabajadores en Mallorca. Así lo refleja el testimonio de Encarna Ponte, delegada sindical en unos grandes almacenes de Palma, quien alerta de una «preocupación generalizada» entre la plantilla por el encarecimiento de los alquileres.
Según explica, la situación ha alcanzado tal nivel que algunos empleados ya han optado por abandonar Baleares. «Hay compañeros que han tenido que pedir traslado a centros de la Península porque aquí no pueden pagar un alquiler con lo que ganan», subraya, evidenciando el impacto directo del mercado inmobiliario en la estabilidad laboral.
La incertidumbre es también personal. Ponte reconoce que vive pendiente de la renovación de su contrato de alquiler. «No tengo ninguna garantía de que no me vayan a subir el precio. En cuanto llegue ese momento, puede cambiarlo todo», afirma. Una inquietud que, asegura, comparten la mayoría de inquilinos.
El problema, añade, afecta tanto a quienes llegan a trabajar en temporada como a los residentes de toda la vida. «Es preocupante que quien viene de fuera no pueda asumir un alquiler, pero lo es aún más que quienes vivimos aquí tengamos que irnos porque tampoco podemos», lamenta. Una situación que califica de «vergonzosa».
La falta de alternativas a largo plazo agrava el escenario. Ponte reconoce que ni siquiera contempla la posibilidad de adquirir una vivienda. «Con los sueldos que tenemos y a mi edad, es imposible comprar. Y de alquiler no sé si podré vivir aquí hasta el final», señala, anticipando que incluso tras su jubilación podría verse obligada a abandonar la Isla. Como ejemplo del encarecimiento, apunta al caso de su hermana, residente en Palma, que paga actualmente 1.200 euros mensuales de alquiler y afronta una subida hasta los 1.500 euros. «Es una barbaridad. Con estos salarios no se puede asumir», concluye.
Carlo, padre soltero y animador en un hotel, reside en la isla desde hace una década. Comparte habitación con su hija en la casa de un amigo en Playa de Muro y busca piso desde hace meses por el norte de Mallorca. Relata las dificultades para encontrar vivienda pese a tener empleo estable: «Me piden más de 1.000 euros y los caseros prefieren alquilarlo por semanas a turistas».
"Vivimos del turismo!", pero alguien me va a tener que explicar, siendo yo de una familia de 30 generaciones en mallorca, es decir, de cuando el turismo no existia casi casi ni como palabra, como es posible que mi bisabuelo tuviera mas poder adquisitivo que mi abuelo, que este a su vez tuvo mas poder adquisitivo que mi padre, y que este último ha tenido más poder adquisitivo del que tengo yo a dia de hoy. ¿No se supone que si vivimos del turismo, a mas turistas que vienen según pasan los años, nosotros tendriamos que ir escalando a nivel económico? Si vivimos del turismo... ¿no? A ver si va a ser que los que "viven del turismo" no somos nosotros, sinó otros... Y digo mas, todos aquellos que vinieron a "vivir del turismo" hace varias decadas, estos fueron las mayores víctimas de esta gran estafa de los 4 empresarios de turno, son precisamente los nietos de estos los que ahora no tienen donde vivir, los que no reciben herencias de una familia que vino aquí vendiendo todo lo que tenian en su tierra, los que no pueden pagarse el alquiler. Ahora nos romantizaran la pobreza, que si compartir piso a los 40 es la nueva moda, que si compartir crianza de hijos entre 2 matrimonios, que si caravaning... sigamos explotando los recursos del pais para engordar a los 4 empresarios de turno y vereis como en pocos años con lo que ahora pagais el alquiler del medio piso que compartiis vais a poder compraros media bolsa de chetos pandilla, no tireis el envase, será la herencia de vuestros hijos.