Una jueza ha dejado en libertad bajo fianza de 6.000 euros a un hombre detenido por drogar y violar a cinco jóvenes en Palma. El presunto agresor, español de 34 años, fue arrestado por la Policía Nacional y se encontraba en prisión desde el pasado 29 de enero. La magistrada procesa al investigado por cinco supuestos delitos de abusos sexuales y le prohíbe comunicarse y acercarse a las víctimas.
El hombre, que tendrá que comparecer cada 15 días en los juzgados, se encontraba preso por los hechos relativos a una menor con la que mantuvo una relación durante varios años. «En el caso que nos ocupa el terminal móvil del investigado fue remitido a la Brigada Tecnológica de la Policía Nacional, al objeto de intentar localizar, a través del desbloqueo del mismo, el ordenador del hombre, que no pudo ser hallado en el registro domiciliario practicado», señala la jueza en su auto.
Destrucción de pruebas
«El mantenimiento en prisión buscaría evitar que el investigado, una vez fuera de la cárcel, pueda destruir el ordenador cuya búsqueda se mantiene todavía activa y que podría contener pruebas de relevancia para el presente proceso».
La magistrada reconoce que el riesgo de destrucción de pruebas persiste, ya que el ordenador no ha sido localizado, pero solo estaría limitada a los hechos que se le imputan respecto a una de las víctimas. «No es cuestión baladí, pues que el material probatorio que obra en actuaciones es de consideración, entendiendo esta instructora que la hipotética localización de nuevas fotografías o vídeos en el ordenador que, de existir, pueda encontrar la Brigada Tecnológica del CNP, efectuado en este acto el procesamiento, poco podría añadir a lo que ya obra en autos».
El procesado, según el auto de la titular de la Plaza 4 del Tribunal de Instancia de la Sección de Violencia sobre la Mujer, mantuvo una relación con una de las denunciantes en 2018, cuando ella tenía 14 años y él 27. También «golpeaba y mordía» a la menor causándole moratones y marcas, «evidenciando su intención de causarle daños físicos para reafirmar su posición de poder». El investigado tomó fotografías de los encuentros sexuales cuando ella tenía menos de 16 años.
La noche del 17 de junio de 2016, suministró al menos una pastilla de una sustancia o medicamento a una de las denunciantes introduciéndolo en su boca para violarla. La joven ha precisado de terapia psicológica. Entre 2015 y 2018 mantuvo una relación «afectivo-sexual» con una de las chicas a la que suministraba «una pastilla o fármaco no identificado» para mantener relaciones con ella. La sometía a prácticas que ella «nunca consentía cuando estaba consciente». La jueza señala que manifestaba de esta forma «un absoluto desprecio por la voluntad sexual de la denunciante».
En marzo de 2017 forzó a otra de las denunciantes tras haber consumido alcohol. Durante el verano de 2017 forzó a otra de las jóvenes cuando se encontraba bajo la influencia de bebidas alcohólicas «privada de voluntad y sin capacidad para consentir».
Las perjudicadas, representadas por los abogados Joan Arbós y Daniel Castro, interpusieron una denuncia contra el sospechoso ante la Policía Nacional. Los agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) abrieron una investigación y detuvieron al hombre el pasado mes de enero.