Una de cada 10 personas viven solas en Baleares, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). En concreto, el pasado 1 de abril había 121.467 hogares con una única persona y ese mismo día la población total de las Islas era de 1.261.026 habitantes. Teniendo en cuenta que el acceso a la vivienda es muy complicado en las Islas, llama la atención que haya tantos baleares que vivan solos; a lo que hay que añadir la cantidad de inmuebles vacíos. Ante esta situación, cabe preguntarse si compartir piso podría ser la solución a la emergencia habitacional, siempre en casos voluntarios puesto que hay personas que se sienten solas. Ultima Hora ha consultado a varios expertos y colectivos relacionados con la vivienda.
Pau A. Monserrat, miembro del CES, profesor de la UIB y economista de Futur Legal, considera que «optimizar los hogares es una buena idea para gente mayor que vive sin compañía y se siente muy sola, en pisos con varias habitaciones que pueden compartir». A su modo de ver, estas iniciativas se deberían poner en marcha desde el sector privado y el público; para ello, entiende que se deben fijar unas reglas. «Alquilar o ceder habitaciones vacías es una fórmula que debe estudiarse para aliviar la emergencia habitacional que padecen las Islas», resume.
Sin embargo, desde el Banc del Temps Sencelles no lo ven una buena opción. «No creemos que compartir piso deba plantearse como una solución al problema de la vivienda en Baleares. Que una de cada diez personas viva sola no significa que deban renunciar a su intimidad o a su autonomía porque acceder a una vivienda digna sea cada vez más difícil». En su opinión, «compartir vivienda puede ser una opción personal y positiva para algunas personas, pero no debería convertirse en una obligación derivada de los precios abusivos o de la falta de políticas públicas. El problema de fondo es la falta de vivienda asequible y la precarización del acceso a un derecho básico. Creemos que las administraciones deben garantizar condiciones que permitan a las personas elegir cómo quieren vivir, ya sea solas, en familia o compartiendo, sin que la situación económica las empuje a hacerlo por necesidad».
La portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Àngela Pons, tampoco cree que sea una solución. «No creemos que sea una solución al problema de la vivienda; sí podría serlo a la soledad de las personas mayores, pero con una intervención social y muchísimo cuidado». Además, añade que «no todo el mundo vale para compartir vivienda y hay que tener mucha empatía para estar con alguien mayor. Sería una idea más social que una solución para la vivienda».
El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Baleares, José Miguel Artieda, sostiene que compartir piso «es una opción pero no la solución, puesto que ello aboca al régimen de alquiler en contra de la compra». Además, apunta que «puede conllevar a problemas de convivencia, lo cual puede ser causa de otra problemática a futuro, causada por la falta de vivienda en Baleares, en este caso la adaptada a esta nueva tendencia de hogares monoparentales». A su modo de ver, esto se resolvería con la creación de los coliving o eliminando la intensidad de uso de los planes generales, permitiendo la creación de mayor numero de viviendas con la misma edificabilidad construida, pasando de pisos grandes con habitabilidad para 4-8 personas (2-4 habitaciones) a un mayor numero de inmuebles más reducidos con habitabilidad para 2 personas (1 habitación)». En este punto, argumenta que «actualmente el tamaño medio de un hogar es de 2,3 personas, cuando hace 30 años era de 3,5. Se trata de una realidad y una tendencia que se debe tener en consideración para plantear soluciones a futuro en materia de vivienda».
El sociólogo David Abril explica que «no hay ninguna solución total. En su mayoría hablamos de personas mayores, y hay programas muy chulos de vivienda compartida entre mayores y jóvenes, pero extender la fórmula sería como una gota de agua en un océano ante la magnitud del problema. También hay miles de personas compartiendo piso, sin que sea su primera opción, por obligación impuesta por el mercado; algo que se aleja del sentido del derecho a una vivienda digna».
Es importante tener en cuenta que en el conjunto de España el porcentaje de personas que viven solas llega al 11,3 %. Esto se debe, principalmente, a que el acceso a un hogar no es tan complejo en el conjunto del Estado español como en el caso concreto del Archipiélago balear.
El 5,3 % de los baleares viven en hogares de 4 ó más personas
Otro dato relevante que se desprende de los datos del INE es que el 5,3 % de los baleares viven en viviendas con 4 ó más personas; exactamente hay un total de 124.024 hogares con estas características. Pere Salvà, catedrático emérito de Geografía Humana de la UIB, puntualiza que realmente hay más personas que viven en pisos compartidos, pero señala que no se refleja en los datos oficiales porque no lo admiten. En este sentido, expone que muchas que vienen a trabajar a las Islas no pueden permitirse pagar un alquiler en solitario, por lo que no les queda más remedio que compartir piso.
El presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Baleares, Antoni Jaume, añade que «la emergencia habitacional dispara la sobreocupación de viviendas en Mallorca: donde antes vivían 5 ahora hay 10 ó 12 personas». Además, resalta que el alquiler de habitaciones se ha incrementado de forma exponencial y en cada una suelen vivir dos personas. Por tanto, en un piso de cinco habitaciones pueden residir 10 individuos.
En 1917 los soviets te metían en casa a 3 familias de desconocidos. Naturalmente en la tuya. Ellos en su palacio estaban bien tranquilos. ¿La opción de meterlos en casa de los políticos? O mejor devolverlos a su casa...¿se plantea?