Una investigación liderada por el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (Creaf) alerta de que la expansión de la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) pone en grave riesgo la supervivencia de la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis) en Ibiza y sus islotes. Según el estudio, publicado en la revista científica Ecology, la serpiente invasora ocupa ya cerca del 90% del territorio ibicenco y es capaz incluso de nadar hasta pequeños islotes donde sobreviven poblaciones únicas de este reptil autóctono.
Los investigadores advierten de que la presencia de la culebra no solo ha provocado una fuerte reducción de lagartijas en la isla principal, sino también la desaparición de ejemplares con coloraciones singulares en islotes próximos. La especie invasora llegó a Ibiza hace casi dos décadas a través de la importación de olivos ornamentales y ya ha sido detectada también en Formentera.
El equipo científico lleva seis años estudiando la evolución de esta invasión en Baleares y concluye que la lagartija pitiusa ha sufrido una «reducción drástica» en las últimas dos décadas, hasta el punto de que podría extinguirse completamente en Ibiza.
Uno de los casos analizados ha sido el islote de Santa Eulària, donde entre 2023 y 2025 se instalaron doce trampas y se capturaron 58 serpientes. Los datos comparativos reflejan el rápido desplome de la población de lagartijas: si en 2016 se contabilizaron 72 ejemplares en los mismos transectos, en 2023 solo quedaban tres y en 2025 ya no se detectó ninguno.
El estudio constata además la desaparición de la lagartija pitiusa en una decena de islotes, entre ellos Santa Eulària y s’Ora. Los científicos subrayan que, en espacios tan reducidos, bastan pocas serpientes para exterminar toda la población de lagartijas en apenas unos meses.
En las islas, a falta de depredadores, las sargantanas se vuelven confiadas y tontas. En la península huyen. En Dragonera te siguen. Y así son blancos fácil para animales depredadores.