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'ZETAS'

«Son muy jóvenes, entre los 18 y los 21 años, no ponderan lo que están haciendo hasta que se encuentran sentados en el banquillo»

Sergio Luque lleva 23 años trabajando en las calles de Valencia y Baleares, siempre en la unidad de Seguridad Ciudadana

Sergio Luque, uno de los Jefes de unidad del GAC (Grupo de Atención al Ciudadano). | Foto: Alejandro Sepúlveda

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«En lo que va de año llevamos cinco casos de desobediencia en huida de alta peligrosidad en Palma. No creo que haya un aumento manifiesto sino un impacto mediático superior», empieza el subinspector Sergio Luque, Jefe de una de las unidades de patrulla de la Policía Nacional (GAC), los valientes ‘zetas’ de la primera línea.

Cuando ocurre una fuga como la del pasado 12 de mayo en la barriada de Llevant, en la que un joven circuló a toda velocidad con un coche robado, subiéndose a la acera en varias ocasiones, «trabajamos con una operación ‘jaula’, nunca se intensifica la persecución porque lo primero es la seguridad ciudadana. Mantenemos la distancia para que el conductor no sienta la presión y pueda tensar aún más su conducta. Coordinamos la interceptación del vehículo con la menor lesividad», explica.

El perfil de los fugados se ha reducido en edad: «Son muy jóvenes, entre los 18 y los 21 años, conductores inmaduros que no ponderan lo que están haciendo hasta que se encuentran sentados en el banquillo», revela. A veces, tras interceptarles, ofrecen resistencia: «Se hace un uso proporcional de la fuerza, el justo como para poder engrilletarle», aclara Luque, que lleva más de 23 años en las calles.

El subinspector ha trabajado en la Comunitat Valenciana y en Palma, donde la propia demografía urbana determina la tipología de las fugas y persecuciones: «La propia ciudad condiciona muchísimo a los conductores, la presión del tráfico aquí impide persecuciones peligrosas, no hay espacio. Si detectamos que no es posible la interceptación, la represión es investigativa y nos lleva a dar con el conductor después», aclara. De ahí la importancia de la colaboración ciudadana: «Un solo detalle nos favorece muchísimo. En medida de lo posible, hay que apreciar la placa, el modelo, el color del vehículo y alguna característica del conductor. Será un acopio probatorio que permitirá una condena», explica.

Tanto él como sus compañeros, al igual que el resto de cuerpos que trabajan en carretera, están expuestos a lesiones pero asumen el riesgo como una consecuencia propia de su actividad. Además, a pesar de una reincidencia notable entre estos conductores, continúan su labor de forma incansable: «Somos policías, detendremos una y mil veces a la misma persona si es necesario, el sistema judicial se encarga de lo demás; nosotros nos centramos en el segmento de la detención», finaliza.

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