La Policía Nacional ha identificado a nuevas víctimas del hombre que grabó con cámara oculta a mujeres en el baño de un bar de Palma. Una jueza denegó la destrucción del ordenador y el móvil intervenidos al sospechoso, que era uno de los propietarios del establecimiento. El acusado fue condenado en primera instancia a dos años y ocho meses de cárcel y después la Audiencia Provincial elevó la pena a cuatro años al descartar las atenuantes de reparación del daño y de drogadicción.
«Los efectos intervenidos respecto de los que se solicita la destrucción se encuentran vinculados, como piezas de convicción del delito, no sólo al presente procedimiento, respecto del que ya ha recaído sentencia condenatoria no firme», indica en una providencia la jueza de la plaza 4 de la sección de lo Penal del Tribunal de Instancia.
El juez de la plaza 9 de la sección de Instrucción del Tribunal de Instancia ha abierto una investigación por el mismo episodio. «No se puede descartar, hasta la prescripción del delito, la incoación de más procedimientos a instancia de otras víctimas perjudicadas por los mismos hechos», añade la magistrada. «Procedimientos en los que los efectos cuya destrucción se interesa constituirían piezas de convicción, por lo que no resulta conveniente su destrucción hasta que el delito prescriba».