E.J Sastre cumple 36 años en la Guardia Civil. Actualmente, desempeña su labor como Jefe del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico. Su dilatada experiencia en la carretera le convierten en uno de los mayores expertos de las Islas: «Los comportamientos temerarios se han mantenido estables en estos años, aunque la era digital permite visibilizar más estas conductas», explica.
Considera la colaboración ciudadana un pilar fundamental, ya que «el ciudadano que presencia un hecho y nos aporta datos se convierte en nuestros ojos en la carretera». Cuando uno de estos conductores temerarios se da a la fuga, la Guardia Civil combina esa ayuda ciudadana con un «despliegue tecnológico y operativo; aunque debemos dejar claro que va siempre dirigido a prevenir un mayor riesgo vial».
El agente indica que si los testigos alertan a tiempo se evitan siniestros viales y se garantiza que la carretera sea un espacio seguro para todos, por ello, es imprescindible que los ciudadanos sepan que «tienen a su disposición el teléfono 062, garantizando total discreción y anonimato. Asimismo, se recomienda el uso de la app ALERTCOPS, que permite alertar de situaciones delictivas de manera rápida y gratuita», añade.
En ocasiones, los agentes se encuentran con que el conductor «transporta sustancias ilícitas, tiene requisitorias judiciales o ha sustraído el vehículo entre otros ilícitos penales; aunque en la mayoría de los casos, huye para eludir el propio delito de seguridad vial que acaba de cometer u otros delitos conexos como conducir bajo los efectos del alcohol o haber provocado un siniestro. Son conductores reincidentes con un amplio historial de sanciones de tráfico e incluso antecedentes penales», revela.
Respecto a los excesos de velocidad registrados, aclara que «se ha intensificado la vigilancia sobre la velocidad y existen numerosos casos en los que se han detectado todo tipo de vehículos muy por encima de los límites establecidos y con relevancia penal». Por último, recuerda que «estas conductas temerarias que ponen de manifiesto un desprecio por la vida de los demás, suponen penas de dos a cinco años de cárcel, multa de doce a veinticuatro meses y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante un período de seis a diez años», finaliza.