Las negociaciones por el nuevo convenio del sector del metal han llegado a un punto muerto que puede desembocar en movilizaciones. Los sindicatos UGT, CCOO y USO denuncian que las patronales han bloqueado el diálogo al denegar «todas las demandas salariales y sociales» presentadas por los representantes de los trabajadores, lo cual les empuja, advierten, a estudiar acciones de presión.
Las organizaciones sindicales advierten de que no descartan ningún tipo de acción como medida de presión, incluidas movilizaciones de protesta. «El único límite es la voluntad de los trabajadores».
Las demandas de los trabajadores, indican desde el lado sindical, «pretenden garantizar salarios dignos» con «subidas que se referencien en el IPC y combatan el alto nivel de vida actual que tenemos en nuestra comunidad autónoma».
Asimismo, piden que el acuerdo incluya cláusulas de revisión salarial «que blinden los salarios en caso de que la subida de precios se mantenga al alza en el futuro».
Las conversaciones no están evolucionando según lo deseado para los sindicatos, por lo que piden «un verdadero esfuerzo» que implique un compromiso genuino con los trabajadores a las diferentes asociaciones empresariales que participan en la negociación, FEBAME (Federación Balear de Empresarios del Metal) y ASEMA (Asociación de Empresarios del Metal de Mallorca). Es más, los sindicatos critican que las propuestas de la patronal no solo no han mejorado con el paso de las reuniones, sino que, de hecho, han empeorado. Así, más que un bloqueo, se quejan, consideran que se está produciendo un paso atrás.
De esta manera, insisten en que estos necesitan «subidas dignas que compensen la pérdida de poder adquisitivo derivada de la inflación, así como evitar la absorción y compensación de estas, para que así la totalidad de los trabajadores vean su nómina por fin mejorar».
Las negociaciones arrancaron en febrero. Los sindicatos pedían entonces una subida salarial del 15 % en tres años que se desglosaría en un 5,5 % para este año, un 5 % en 2027 y un 4,5 % en 2028. Esta propuesta se ajustó en base a la subida del coste de la vida en las Islas y después de la subida del 14 % pactada en 2023 con la firma del convenio anterior. También se pidió blindar los pluses, que se habían bajado con el último acuerdo socavando así el impacto de la subida salarial.
Asimismo, entre las demandas sindicales se incluyen también una reducción de jornada de 16 horas anuales (ocho en 2027 y otras ocho en 2028) y mejoras en materia de seguridad y salud laboral.
El sector del metal aglutina a una gran cantidad de trabajadores con perfiles muy diversos. Se trata de un colectivo especialmente ecléctico y variopinto que integra diferentes profesiones como las de fontaneros, electricistas, soldadores, caldereros, instaladores de aluminio, montadores de estructuras metálicas, chapistas, mecánicos de taller de vehículos o ascensoristas, entre otras. Los sindicatos no manejan una cifra exacta de trabajadores del sector en activo en las Islas, aunque en otras ocasiones han hablado de estimaciones que oscilan entre los 20.000 y los 40.000 trabajadores.
Frustración
Las negociaciones por el nuevo convenio del sector del metal arrancaron el pasado mes de febrero, casi a la par que las del sector del comercio. Este cerró un acuerdo a primeros de mayo que contempla un incremento salarial del 14 % en cuatro años. La frustración de los trabajadores del metal crece al ver como otros sectores como el de comercio o el de la madera alcanzan un entendimiento entre empleados y empresarios. Por su parte y consultada por este rotativo, la patronal del metal ha preferido no hacer valoraciones sobre el curso de las negociaciones y las amenazas de medidas de presión por parte de los sindicatos.
El bloqueo del convenio colectivo por parte de la patronal no deja otra salida que la movilización. La huelga y las medidas de presión son herramientas legítimas y necesarias cuando se cierra la puerta a una negociación justa. Los trabajadores no exigen lujos, solo piden salarios dignos que no se los coma la inflación y condiciones laborales seguras. Frente a la intransigencia que congela derechos, la única respuesta es la lucha organizada. ¡Por un convenio justo ya!