José Sanchís Lliria
El CB Ciutadella dejó escapar una buena oportunidad de sumar un nuevo triunfo en Llíria que le hubiera alejado de la zona peligrosa de la clasificación en un encuentro muy igualado, emocionante y que se resolvió en el tiempo añadido a favor del conjunto valenciano, debido en parte al apoyo de la grada, que llevó en volandas a los locales hacia la victoria.
Si el partido desde un principio ya se había convertido en toda una odisea para el Ciutadella después de que se estropeara su avión y llegara con el tiempo prácticamente justo, en los primeros diez minutos fue el conjunto de Migue Fernández el que llevó la iniciativa, sobre todo gracias a la aportación ofensiva de Armando Álvarez que anotó catorce de los veintiún puntos de los ciutadellencs.
Empate y emoción
En el segundo cuarto, la igualdad era la tónica predominante con mínimas ventajas del Llíria que se desvanecieron con una canasta de Yabsley y un triple de Llull que dejaban el resultado en 35-37, aunque finalmente dos tiros libres anotados por Antón, dejaron el marcador en 40-42 al descanso.
El tercer cuarto se inició con un intercambio de triples entre Sabater, Pérez, Pons y de nuevo Pérez. El Llíria retomaba el mando en el marcador y conseguía una cómoda ventaja de nueve puntos (60-51). Reaccionaron los hombres de Migue Fernández con un esperanzador 62-58 al término del tercer cuarto.
Ya en los diez minutos finales el equipo ciutadellenc consiguió recortar los cuatro puntos de ventaja de que dispusieron los edetanos remontando a un 65-66. Un parcial de 0-9 ponía la victoria a tiro pero la respuesta, letal, fue un parcial de 13-1. 80-78 y angustia, pero dos tiros libres de Pagés dieron paso a la prórroga.
En el tiempo añadido el Ciutadella acusó el cansancio del viaje y acabó haciendo mucho daño el parcial de 5-0 inicial. Una canasta de Álvarez a 3'22'' del final ponía el 85-82 en el electrónico. Hasta el 89-85 después de un triple anotado por Piris tuvo opciones el equipo de Fernández cuando quedaba 1'56'' pero los errores en el tiro y las personales provocaron, pese a la presión en toda la pista del Ciutadella, que el Llíria alcanzara una definitiva ventaja de diez.