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Baloncesto

El partido de las cinco

El Menorca Talaiòtica suma a sus limitaciones deportivas las dificultades de un viaje que empezó de madrugada

El desplazamiento a Barcelona mermó físicamente a un equipo condicionado ya en lo deportivo | R.P.C.

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La singularidad de ser de isla trasciende al ámbito del deporte de competición. Los efectos de la insularidad producen consecuencias que habitualmente se reflejan en el resultado final. Especialmente si el deportista afronta un desplazamiento previo a la cita con el rival como el soportado por el Menorca Talaiòtica CCE Sant Lluís en la última jornada.

No es el primer caso, ni será el último. El equipo de EBA jugaba el domingo, a les 13 horas, en la pista de El Masnou. El traslado a Barcelona se realizó vía Palma, ya que Menorca no dispone de un vuelo dominical a primera hora para viajar a la Ciudad Condal.

La cronología fue la siguiente: la expedición se citó a las seis de la mañana -el jugador se levantó a las cinco- en el aeropuerto de Menorca. Salida a Barcelona a las 7.05 horas, escala en Palma y enlace hacia el destino final a las 10.15. Una avanzadilla del club, desplazada el sábado, esperaba en El Prat para trasladar al equipo en coche a la instalación de juego. Llegaron a las 11.50. Setenta minutos antes del salto inicial. Sin descanso.

Los efectos inmediatos sobre el deportista «desde el punto de vista fisiológico» son importantes, asegura Lluís Pons Livermore. El preparador físico santlluïser apunta que tras un viaje de estas características y la necesidad de competir de inmediato «el nivel físico desciende a un 60, 70 u 80 por cien, según las características de cada jugador».

Las dificultades se generan tras pasar «una noche con un descanso inferior al normal, la presión en el avión que afecta también al metabolismo de la persona» y no disponer del tiempo necesario para recuperar y adaptar el cuerpo al nuevo espacio del cansancio acumulado en el viaje.

«La diferencia de jugar en casa y fuera es enorme, el jugador no está igual de fresco» si se ha de viajar el mismo día. «Las cargas de trabajo que realizamos van enfocadas a llegar preparados para el domingo», recalca, pero el ritmo cotidiano se rompe tras un desplazamiento, «las condiciones previas al partido no son las mismas, son peores con ese margen de tiempo tan corto. Incluido el que tienes para calentar».

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