La plantilla del Hestia Menorca se fue a dormir anoche en puestos de descenso por primera vez esta temporada. Por lo tanto, la presión por ganar en Oviedo es aún mayor de lo que se presuponía antes de coger el avión rumbo a tierras asturianas.
La derrota entre semana en Zamora, la novena en los últimos diez encuentros, ahonda en la delicada situación de un Bàsquet Menorca muy necesitado de un triunfo que insufle confianza al grupo y le dé alas y un poco de aire en la lucha por la permanencia.
Es por ello que los insulares se agarran a cualquier mínimo rayo de esperanza y aspecto positivo para creer en la salvación. Uno de ellos es la primera parte en Zamora, la cual resultó convincente en cuanto a juego, sensaciones y resultado. Sin ir más lejos, ese primer tiempo se tradujo en un triunfo parcial al descanso (33-39), una circunstancia que solo se había dado el día de Cantabria —que acabó en victoria por 84-62— en los siete partidos previos.
Un Oviedo duro de roer
Delante tendrá a un Alimerka Oviedo que no hace prisioneros en Pumarín. La escuadra dirigida por Javi Rodríguez llega a la cita habiendo ganado esta semana en casa a Valladolid por una holgada diferencia de 36 puntos (105-69).
«Tenemos que intentar estar sólidos atrás, intentar tomar la iniciativa en defensa para detener los flujos ofensivos de grandes anotadores como Joaquín Valinotti, Steven Verlanken o Lucas Langarita», explicaba Javi Zamora. «En el perímetro todos son una amenaza porque tienen un corte general parecido: muy buena mano de tres y muchas patas», añadía.
De ahí que «el trabajo bajo los aros» sea «importante», ya que el conjunto ovetense tiene «mucha presencia» y es «valiente para tirar». «Cargan muy bien el rebote y tratan de tener segundas y terceras opciones», cerraba el técnico madrileño.