En el deporte, la mejor terapia es la victoria. Y sino que se lo pregunten a Hestia Menorca y Palmer Basket, dos equipos que acuden al derbi balear de este domingo (12h) en Palma con la necesidad de conseguir un triunfo que marque un punto de inflexión en el curso. Aunque suene a tópico, un derbi es más que una simple victoria o derrota.
El conjunto menorquín lo sabe mejor que nadie. Después de ganar a Obradoiro en un momento en que parecía que se iba a comer el mundo, el Fibwi Mallorca se adjudicaba el primer derbi autonómico del curso en un Pavelló Menorca que se quedó helado por el bajón de los suyos. La pena se arrastró hasta el siguiente triunfo, tres jornadas después, de nuevo en casa y destapando todos su potencial frente a un impotente Cartagena.
No obstante, la irregularidad y los problemas que continúan presentes, sobre todo, en la fluidez del juego, florecieron al máximo detalle en la derrota en Ourense, territorio de dominio menorquín hasta este primer tropiezo en el Paco Paz. La lesión de larga duración de Pol Figueras no hace más que magnificar los desajustes del conjunto que dirige un Javi Zamora que ha apostado por un golpe de efecto inmediato de la mano del veterano Thad McFadden, quien está listo para debutar. «Espero que aunque sea el primer partido, y habiendo hecho solo algunos entrenamientos, pueda tener ya minutos de calidad porque lo necesitamos ahora mismo», reconoce el técnico madrileño.
«Somos once jugadores con él y espero que pueda demostrar su talento ya en esta primera jornada y pueda darnos muchas alegrías. El nivel que está mostrando en los entrenamientos es obviamente muy alto», asegura.
Incertidumbre hasta el final
El mismo Javi Zamora ha dirigido una semana de entrenamientos extraña en cuanto a la preparación. Hasta la mañana de este viernes se desconocía quién sería su homólogo en el banquillo rival, el cual finalmente estará ocupado por Pablo Rosado, ayudante de Marco Justo, tras la anunciada contratación de Lucas Victoriano, quien tomará las riendas de Palmer Basket una vez concluya esta jornada.
«Hemos intentado aprovechar esta semana para centrarnos en nosotros mismos y tratar de hacer crecer al equipo en los aspectos que tenemos que trabajar. Conocemos a los jugadores rivales a nivel individual. Incluso, algunos han sido jugadores de nuestra familia», comenta Zamora en relación a Golden Dike.
«Creo que es importante analizar al rival respecto al bagaje que trae, a los sistemas que va jugando, las estructuras del juego... pero sobre todo en aspectos más concretos y cuáles son sus cualidades, las fortalezas de sus jugadores, los que a lo mejor pensamos que son sus puntos débiles y tratar de explotarlos», considera.
Edgar Vicedo, duda
Si McFadden será de la partida y el apoyo de la hinchada menorquina está asegurado, con cerca de 200 valientes en las gradas de Son Moix, quien será duda hasta el final es Edgar Vicedo. Después de no haber podido jugar un solo minuto en Ourense, la presencia del madrileño se presume clave para asegurar la solidez de un Hestia que sufre sin uno de sus mejores efectivos.
«Edgar (Vicedo) está en un proceso de molestias musculares que no llegan a ser muy importantes, pero que nosotros estamos tomando con mucha precaución. Estamos intentando que llegue al partido», explica Javi Zamora sobre el estado de salud del ala-pívot. «El otro día iba muy justo. Él quería jugar, pero el cuerpo médico no nos garantizaba que si jugaba no se fuese a hacer más daño. Así fue que decidimos dar un pasito para atrás, intentar tener una semana larga para recuperarlo y en principio está completando entrenos», aclara el preparador sobre su ausencia en Galicia.
El resto del equipo deberá dar un paso adelante para tratar de doblegar a un Palmer que aún no sabe lo que es ganar en liga y cuya crisis alcanzó un nuevo límite esta semana con la dimisión de su mayor activo, Marco Justo. Una victoria menorquina supondría la primera a domicilio este curso y adquiriría un significado especial. «Espero que se la podamos brindar a Pol Figueras», desea Zamora.