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El regreso de Rubén Pascual: «Seguro que va a ser un partido muy especial para mí»

El menorquín Rubén Pascual regresa este sábado a la Isla formando parte del Caja Rural CB Zamora, entidad en la que suma su tercera temporada como director de cantera

Rubén Pascual

| Menorca |

La temporada 2018/19 fue la última de Rubén Pascual Gomila (Maó, 1986) al frente de la secretaría técnica del CD Alcázar. Después de haberse curtido durante toda una vida en las filas del club rojillo y de ocupar el cargo de    director deportivo durante cinco cursos, volvió a poner rumbo a la Península, como hiciera durante un breve periodo de su juventud.

Primero, cuatro años en el exigente entorno madrileño del Baloncesto Torrelodones, y luego porta tres años —de momento— en el CB Zamora, donde actúa como director de la cantera de un club que lleva dos años asentado en la Primera FEB y que este sábado (19.30h) será rival del Hestia Menorca en su vuelta a Bintalfa.

Tercer curso ya en Zamora. Se dice pronto. ¿Está totalmente adaptado al club y la ciudad?

—Ha sido una sorpresa agradable ver el nivel de seriedad y constancia que hay en el trabajo y en el día a día en Zamora. Ha sido increíble. Cuando llegué, el primer equipo estaba en LEB Plata y ya ese año fue espectacular. El posterior ascenso en playoffs trajo consigo un crecimiento paralelo en cuanto a la cantera.

Zamora es una ciudad muy bonita, con muchas zonas verdes. La gente me ha arropado y la verdad es que no tengo más que buenas palabras tanto para el proyecto deportivo y laboral como para la sociedad zamorana.

Como director de cantera, ¿cuáles son sus funciones? Tengo entendido que también ayuda en el primer equipo.

—Mi principal responsabilidad y tarea es la dirección de la cantera: establecer planes estratégicos que nos ayuden a crecer deportivamente, que los niños tengan escenarios en su día a día de aprendizaje y también en competición.

Además de hacer seguimiento de los jugadores, intento formar a los entrenadores locales para procurar que la estructura y el proyecto deportivo esté más allá de las personas que estamos ahora. Es decir, que el proyecto de cantera del CB Zamora pueda ser sostenible en el futuro independientemente de quien haya.

Respecto al primer equipo, la estructura profesional del club contempla a cuatro integrantes en el staff del primer equipo y a otros tres profesionales en cantera. Entre los siete asumimos una serie de reponsabilidades logísticas, que puede implicar la promoción del baloncesto en la ciudad o la visita a colegios, y por tanto forman parte de nuestras obligaciones con el primer equipo. Por lo tanto, las sinergias son ideales. Sin ir más lejos, Jacob Round —escolta británico del primer equipo— es mi entrenador ayudante en el júnior autonómico.

Las lesiones en el Primera FEB han propiciado el debut de los jóvenes canteranos Carlos Arranz o Rubén Hernández. Aparte de las bajas, ¿por qué el contexto de Zamora es favorable a estos chicos cuando el resto de equipos no ofrece estas oportunidades?

—Para ponernos en contexto, estos dos chicos están compaginando el primer equipo con nuestro Primera Nacional (filial). Con ellos también está Darío Montesdeoca, un chico canario que está como jugador complemento para llevar a cabo entrenamientos, aprovechando su estadía aquí a nivel académico.

Carlos y Rubén debutaron justamente cuando el propio Darío tenía una fractura en la muñeca. Entonces se ha dado una casuística favorecida aún más si cabe por lo que fue el día de Cartagena al debutar los dos a la vez con un +20 en el marcador, en casa... Lo que están viviendo ahora es un aprendizaje. Estar en el día a día entrenando con estos jugadores y con el propio Saulo es un aprendizaje constante. Que vayan a tener un papel firme durante la temporada, ya te digo yo, que es muy complicado (risas). En algún momento recuperaremos a Ty (Roberts), no sé si habrá más fichajes... Si cuadra la situación, tendrán sus oportunidades, pero no vamos a forzar a dos niños que no están preparados ahora mismo para afrontar una Primera FEB.

Su recorrido está en otros escenarios y ellos lo tienen claro. Yo soy el responsable de explicárselo en el momento adecuado, pese a que Rubén sea el hijo de Saulo.

Precisamente, Saulo Hernández es una figura muy bien valorada. ¿Cómo ha influido en usted tanto a nivel personal como a nivel profesional?

—No puedo reducir mi felicidad en la vida a haberme cruzado con este señor, pero... El legado que demuestra tener en la sociedad zamorana, la empatía, el liderazgo que ejerce sobre nosotros, la cercanía cuando hay dificultades, porque al fin y al cabo durante un curso las hay, los momentos anímicos... y el liderazgo emocional que ejerce sobre nosotros, la estructura, cómo tiene la cabeza de qué es importante, qué es urgente... es increíble...

Me ha ayudado mucho en mi crecimiento. La vida me ha dado la oportunidad de cruzarme con Saulo Hernández. Si un día salgo de Zamora, tengo mucho que agradecer a la familia Hernández, a Gerardo (presidente) y a Saulo (entrenador).

Este sábado regresa a la Isla. ¿Qué significa volver a casa? ¿Que valoración le merece la plantilla y el proyecto del Hestia Menorca?

—Para mí va a ser muy especial. En algunas fotos veo que los clubes de la Isla suelen ir a los partidos. Imagino que el Alcázar, que no deja de ser mi club de origen, estará por ahí. Entonces, veré caras conocidas y muchas desconocidas. Cuando me fui, los 2005 eran infantiles y ahora ya son adultos. Habrá gente que ni me reconozca (risas). Seguro que será bonito y emocionante.

El proyecto del Hestia es para estar orgullosos. Tengo una muy buena relación con Miki y que les deseo lo mejor como proyecto deportivo, salvo en dos partidos (risas). Hay un entrenador de los pies a la cabeza, un staff enorme con Javi Panizo, con quien también tengo una excelente relación. Se jugará mejor o peor, se ganarán más o menos partidos, pero la plantilla invita a soñar.

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