El Hestia Menorca prolongó su racha imponiéndose por 71-64 a Inveready Gipuzkoa en un partido áspero, exigente y muy físico, disputado en un pabellón de ambiente espectacular y entrada de récord. Javier Zamora apostó de inicio por un cinco de convicciones claras formado por Zurbriggen, McFadden, Adams Sola, Edgar Vicedo y Fynn Schott, mientras que Sergio García respondió con un quinteto de pulso alto integrado por Maiza, Ansorregui, McGhie, Korsantia y Nicolau, una declaración de intenciones que ya anticipaba un duelo de desgaste.
Con el liderazgo de Zurbriggen (14 puntos y 6 faltas recibidas), el impacto total de Nico Galette (15 puntos, 10 rebotes y 27 de valoración) y un Bintalfa entregado desde el primer salto, Menorca supo sobrevivir a los momentos incómodos y cerrar una victoria de carácter, sostenida en el rebote (31-25) y en una defensa que fue creciendo con el paso de los minutos.
El primer cuarto marcó un inicio incómodo para los locales, totalmente condicionado por el efecto Tanor Ngom, dominante en la pintura y eje del ataque visitante. Gipuzkoa impuso el ritmo desde el control, apoyado en una defensa muy bien estructurada y en una circulación de balón generosa que desarmó a un Menorca espeso y con dificultades para encontrar ventajas claras. El entramado defensivo planteado por Sergio García cerró líneas de penetración y forzó tiros incómodos, mientras el equipo visitante compartía el balón con criterio y castigaba una y otra vez cerca del aro. Todo ello ocurrió en un Bintalfa de gala, como en las mejores noches, que empujó desde el primer ataque, aunque sin poder evitar que el primer parcial se inclinara con justicia hacia Gipuzkoa (17-21), más cómodo y más claro en el arranque.
El segundo cuarto mantuvo el partido en un filo constante. La defensa local empezó a crecer desde Fer Zurbriggen, bien acompañado por un Nico Galette cada vez más protagonista, agresivo en ataque y decisivo para sostener al equipo cuando el partido amenazaba con escaparse.
Zamora dosificó con cuidado los minutos de Spencer Littleson, condicionado por molestias de espalda durante la semana, mientras Gipuzkoa seguía encontrando en Tate un sostén fiable desde el perímetro y, sobre todo, en Ngom un problema sin solución en la pintura, perfecto hasta el descanso. El ritmo fue alto y la defensa visitante colosal, justificando la racha con la que llegaban los guipuzcoanos. Menorca resistió desde el carácter, mejoró la circulación y encontró oxígeno en acciones colectivas bien ejecutadas, culminadas por Víctor Arteaga, antes de que una última acción defensiva de Zurbriggen enviara a ambos equipos a vestuarios con el marcador apretado (36-35) y la sensación de máxima igualdad.
El momento más álgido
El tercer cuarto elevó el nivel de fricción y llevó el partido a un intercambio sin red. Galette confirmó su crecimiento con un tramo de enorme influencia, sumando en todos los registros y consolidándose como uno de los grandes protagonistas del encuentro. Hestia, dominando el rebote, consiguió mantenerse a flote pese al permanente dolor de muelas que siguió siendo Ngom, imperial cerca del aro.
Tate abrió el cuarto devolviendo la ventaja visitante, pero Littleson se conectó en ataque y asumió responsabilidades, robando un balón clave y marcando el ritmo. El marcador fue una cuerda tensa: ventajas mínimas, respuestas inmediatas y una dureza defensiva creciente. Jaume Lobo dejó su impronta con dos de sus zarpazos habituales, Nicolau entró en problemas de faltas y, con Fynn Schott multiplicándose en tareas de intendencia, Zurbriggen apareció para cerrar el cuarto con una acción de autoridad que dejó el marcador en 55-51, con todo preparado para resolverse en los últimos diez minutos.
El último cuarto arrancó con Zurbriggen descorchando el partido con un 2+1 alucinante que llevó a Hestia a su máxima ventaja (58-51) y encendió definitivamente a Bintalfa. Poco después llegó una acción clave: la cuarta falta de Tate, seguida de una técnica que supuso su descalificación y dejó muy tocado a un Gipuzkoa lastrado por una rotación muy corta y los problemas de personales.
Y lo rompió
Menorca olió el momento y Galette lo aprovechó con un triple que parecía romper el partido (61-51), aunque los visitantes resistieron devolviendo a Ngom a pista y ajustando el marcador con acciones interiores (61-58). McFadden apareció para sumar cuando el balón más quemaba, Zurbriggen volvió a golpear tras un rebote ofensivo espectacular antes de retirarse lesionado, y un triplazo de Cone abrió de nuevo brecha (68-61) en medio del rugido de un Bintaufa enfervorecido. El desacierto visitante desde el tiro libre y dos acciones defensivas decisivas de Wembi, incluido un tapón crucial, sostuvieron la renta en el tramo final. Tras un último intento visitante, Littleson sentenció desde la línea para cerrar el 71-64 definitivo y dejar la victoria, merecidamente, en Menorca.
Más allá del resultado, el Hestia Menorca sigue dando pasos firmes en la construcción de una identidad propia. Un equipo que empieza a reconocerse en la dureza, en el control emocional y en el desgaste como herramienta competitiva, y que va encontrando su juego desde un baloncesto directo, físico y sin concesiones.
Mucho apoyo y comentario positivo cuando las cosas salen bien. Espero el mismo respeto y buena actitud si llegamos a tener alguna mala racha.