El Pabellón Ángel Nieto fue de nuevo testigo de un partido ya clásico en las ligas FEB. El Hestia Menorca volvía a Zamora y caía en un partido espeso y áspero que durante muchos minutos se jugó exactamente en el terreno que quiso Zamora, y que se le escapó tras un mal arranque del tercer cuarto pero que estuvo cerca de recuperar desde el carácter en el tramo final. Una derrota sin premio inmediato, pero que deja un matiz importante: la permanencia matemática ya es una realidad tras los resultados de la jornada, un objetivo mínimo asegurado que permite mirar hacia arriba a pesar de que la derrota que deja un sabor agridulce, especialmente tras la reacción del último cuarto.
Toma de contacto
El primer cuarto confirmó desde el inicio que el partido iba a jugarse en media pista y desde la defensa. Javier Zamora apostó por arrancar con –Zurbriggen, Sola, Littleson, Galette y Schott– y Saulo Hernández respondión con –Naspler, Prepelic, Roberts, Thrastarson y Paukste–, el encuentro fue tomando pulso con bajo ritmo anotador y mucho control táctico. Littleson abrió el marcador desde el triple, pero pronto quedó claro que no sería un partido de grandes porcentajes.
Menorca encontró ventaja en el rebote ofensivo, con Galette y Schott generando segundas oportunidades, mientras Zamora, con Roberts como principal referencia exterior, comenzaba a imponer un plan defensivo muy específico sobre Zurbriggen. El base argentino sufrió para encontrar ventajas e imponer su ritmo y el ataque menorquín se fue espesando con el paso de los minutos. El 12-11 al final del primer asalto reflejaba un cuarto más de control que de iniciativa en la pista zamorana.
Control local
El segundo cuarto mantuvo esa misma línea, pero con un matiz importante: Zamora empezó a sentirse más cómodo y a encontrar sus ventajas. Round realizó un trabajo muy físico sobre Littleson, dificultando su recepción y obligando a Menorca a buscar soluciones alternativas que no aparecieron. El triple, principal vía ofensiva visitante, se convirtió en un problema (3/19 al descanso), y el juego interior tampoco ofrecía continuidad. Solo la aparición puntual de Arteaga permitió equilibrar durante algunos minutos.
Mientras tanto, Zamora, sin grandes alardes, encontraba pequeñas ventajas a través de Roberts y Prepelic, y aprovechaba el bonus para sumar desde la línea. El ritmo bajo, las defensas alternativas y el control del espacio colocaban el partido en el terreno que más interesaba a Saulo Hernández. El 30-26 sugería igualdad en el marcador, pero con la sensación de mayor control local.
Punto de inflexión
El tercer cuarto fue el punto de inflexión. Zamora salió mejor, con más claridad en sus ideas y mayor energía en la ejecución. Dos acciones consecutivas tras la reanudación marcaron el tono del cuartoy obligaron a parar el partido a Javier Zamora. Menorca no encontró respuesta: sin fluidez en la dirección, sin acierto exterior y sin presencia interior continuada. Javier Zamora buscó soluciones en la rotación pero ni Zurbriggen, ni Cone, ni Molins lograron imponer el ritmo necesario para miticgar el impacto, y el equipo quedó atascado en ataques largos y mal resueltos.
Zamora, en cambio, fue creciendo desde lo colectivo y fue sumando efectivos a su causa: Peris, Prepelic, Rogers o Van Zegeren fueron sumando sin necesidad de grandes rachas individuales. La diferencia se fue estirando hasta el +9 primero y más allá después, con un dominio claro de la pintura (36 puntos) y un banquillo muy productivo. El parcial de 28-18 (58-44) cambió completamente el escenario del partido.
Reacción desde el carácter
Lejos de cerrarse, el último cuarto ofreció una reacción significativa de Hestia. Desde el acierto en el triple, y ahora si, consiguiendo imponer un ritmo más alto, el equipo menorquín encontró por fin productividad y continuidad ofensiva. Galette cogió la temperatura al partido, Littleson encadenó buenas acciones, Zurbriggen apareció desde la esquina y, por primera vez, los bases lograron imponer el tempo que el equipo necesitaba. La defensa subió líneas, generó pérdidas y errores y el marcador se comprimió hasta un ajustado 64-63. Durante varios minutos, el partido cambió de inercia y Zamora mostró dudas.
Sin embargo, cuando el partido entró en su fase decisiva, volvieron a aparecer los detalles que habían marcado el desarrollo global. Dos robos consecutivos de Van Zegeren y Peris devolvieron el control a los locales, frenando el momentum visitante. Hestia tuvo opciones reales de empatar, o incluso de ponerse por delante, pero no las aprovechó: errores desde el tiro libre (19/29) y un 8/35 en triples terminaron por penalizar su esfuerzo. Roberts, con una última asistencia, encontró a un dominante Van Zegeren para cerrar el partido y asegurar la victoria local. 72-67 al final de un duelo en el que el Hestia lo intentó, reaccionó y compitió hasta el último momento en un partido que se le había ido antes. La permanencia ya está asegurada; ahora queda comprobar hasta dónde puede llegar un equipo que, incluso en la derrota, sigue dejando señales de carácter.
Bajo ningún concepto hubiera pensado hace tres semanas o cuatro que vería un partido del Menorca y vería un equipito, cosa que creo que todos veíamos un equipazo. No sería preocupante si perdiéramos partidos por mala suerte o por x…. Lo realmente preocupante es que de pasar a ver un equipazo hemos pasado a ver un equipito al que le va justo todo. Quien hubiera dicho que la piedra angular de este proyecto era el sr Mcfaden. Valdría la pena que Zamora dejara el rencor atrás y lo llamara para que volviera. Es la única solución que le veo a esto. Si no es así no veremos play off ni de lejos.