El éxodo del Hestia llega a su fin este sábado (19.30h) con el regreso a su casa: el Pavelló Menorca. Después de jugar siete de los últimos ocho partidos fuera de casa, el equipo insular podrá volver a sentir con regularidad el calor del hogar con el objetivo de la permanencia ya sellado de forma matemática.
El bajón de rendimiento colectivo desde la salida de Thad McFadden, saldado con un bache de tres derrotas en los últimos cuatro encuentros, pretende ser paliado con una victoria basada en el empuje de un Bintalfa a rebosar y con ganas de demostrar sus ganas de volver a vivir unos playoffs. Como viene recordando el propio club durante toda la semana, corría el año 2012 cuando el recinto fue testigo por última vez de una fase eliminatoria de ascenso a ACB.
Por aquel entonces, la que a la postre sería la última plantilla del Menorca Bàsquet, integrada por los Urko Otegi, Pitu Jiménez, o Andreu Matalí, entre otros, superó al Breogán en cuartos, al Basket Navarra en semifinales y al Melilla en la final. Así se ganó un ascenso que finalmente no se consumaría en los despachos y supondría la desaparición de la entidad. Ahora, las cosas son radicalmente distintas.
Adversario exigente
«Estamos de vuelta con el único estímulo de Bintalfa, además entre semana, aunque como siempre nuestra afición respondió con todo su cariño», recuerda Javi Zamora sobre el enfrentamiento con Palmer Basket, la anomalía que se ha salido de la serie de los siete a domicilio.
«Tenemos muchas ganas de volver en un partido que se antoja superintenso y complicado contra uno de los equipos que probablemente más en forma esté de la categoría», afirma el técnico madrileño acerca de un Alimerka Oviedo que llega lanzado a la cita con cinco victorias consecutivas sobre tres rivales de la zona baja como Tizona Burgos, Cartagena y Melilla, además de un Fibwi Mallorca a la baja y un Gipuzkoa asentadísimo en los puestos con derecho a factor cancha en los playoffs.
Justo ahí está asomando la cabeza el equipo de Javi Rodríguez, en sexta posición tras adelantar de una tacada a Alicante, Fuenlabrada y Hestia con solo un triunfo más en su casillero. «Nosotros solo nos centramos en el siguiente partido, en que ahora tenemos un partido complicadísimo en Menorca, un campo complicado, contra un rival con mucho talento. Al final, el playoff será una consecuencia de lo que hagamos», explica con modestia el técnico porriñés.
Tanto él como sus pupilos tendrán presente el duelo de la primera vuelta. En ese choque de diciembre, el primero de la era Zurbriggen y que propulsaría una inercia positiva tanto en el juego como en los resultados, los menorquines se lo llevaron (67-75) por ocho puntos de diferencia, los mismos que quiere recuperar ahora el combinado asturiano.
«No fue el mejor partido para nosotros. Jugamos contra un equipo que tiene una de las mejores plantillas de la Liga, pero eso ya fue hace unos cuantos meses. Ellos están bien, seguramente van a estar en playoff y dando guerra», rememora el que fuera base de Bilbao Basket o Bàsquet Manresa, entre otros, en su etapa como jugador.
Vuelta de Longarela
En lo que respecta a su homólogo en el banquillo local, este destaca en especial el rendimiento de dos nombres muy talentosos como son Greg Parham II, quien viene de ser el MVP de la jornada con 31 puntos, y Marques Townes, tercer jugador mejor valorado de la Liga. Ambos estiletes son los argumentos en el perímetro que ayudan a comprender las cotas que ha alcanzado Oviedo.
En ese grupo de competidores ovetenses se encuentra también un Pablo González Longarela que vuelve a casa. «Muchas ganas de verle, pocas de sufrirle. Esperemos que se porte bien y que podamos recibirle como merece porque ha sido un jugador importante para este proyecto y para mí», sentencia Zamora.