El momento decisivo expone este martes Kosovo y Vedat Muriqi contra Turquía y Arda Güler en Pristina por una de las cuatro plazas en juego en Europa para el Mundial 2026. Además, Italia visita a Zenica para enfrentarse a Bosnia-Herzegovina, sitúa a Robert Lewandowski y Polonia frente a Viktor Gyokeres con Suecia en Solna y enfrenta Dinamarca a la República Checa como visitante en Praga.
El vencedor del Bosnia-Italia irá al grupo B del Mundial, junto a Canadá, Catar y Suiza; el ganador del Kosovo-Turquía, al D, con Estados Unidos, Paraguay y Australia; el del Suecia-Polonia, al F, con Japón, Países Bajos y Túnez, y el del República Checa-Dinamarca, al A, junto a México, Sudáfrica y Corea del Sur, según determinó ya el sorteo del pasado diciembre.
Kosovo y Vedaq Muriqi desafían a Turquía, Arda Güler y la historia en el estadio Fadil Vokrri de Pristina, con capacidad para 13.900 espectadores. «Si fuera posible, seguro que habría 100.000 espectadores», expresó Franco Foda, su seleccionador, entre la euforia de su remontada ante Eslovaquia, donde igualó un 1-0 y levantó un 2-1 para ganar por 2-4, y la tranquilidad que pide el encuentro de este martes, consciente del nivel de su adversario.
Turquía es favorita. Al ritmo de Arda Güler, ganadora ante Rumanía el pasado jueves por 1-0, la presión es suya contra un oponente inquietante. También es una cuestión mayor su clasificación para el Mundial. No lo juega desde 2002, cuando fue sorprendente tercero. Ahora rebusca su sitio, con Vincenzo Montella, tras ser una de las sensaciones en la Eurocopa 2024.
El ganador irá al grupo D del Mundial 2026, junto a Estados Unidos, Paraguay y Australia. No sólo es entrar en la fase final, sino que será irrumpir en un grupo con posibilidades altas, vista la igualdad que se presupone entre todos ellos, ya sea Kosovo o Turquía quien logre la plaza en ese cuarteto.
Italia está a un partido del Mundial, tan distante hace unas semanas y tan cercano ahora. Debe ganar a Bosnia Herzegovina en el estadio Bilino Polje de Zenica, abarrotado con 15.600 espectadores. «Italia vendrá como gran favorita. Tenemos 90 minutos para mostrar lo que podemos hacer», advirtió Edin Dzeko, al frente de la selección bosnia, que ya jugó el Mundial en 2014.
La presión y la tensión corresponden a Italia. Ya fueron un fiasco dos Mundiales seguidos sin participar en la fase final -no se clasificó ni para Rusia 2018 ni para Qatar 2022-. Una tercera sería algo catastrófico para la cuatro veces campeona del mundo, igualada con Alemania en el segundo escalón del palmarés. Solo la supera Brasil.
Lo necesita Genaro Gattuso, su seleccionador. También Sandro Tonali, Gianluigi Donnarumma, Riccardo Calafiori… Jugadores de talla mundial ante una final tan importante o más que cualquiera de las que ha jugado antes por los títulos. No lo es en este caso, pero es una cuestión capital para la ‘Azzurra’, enfrentada a Bosnia y también al fracaso.
El duelo de goleadores entre Robert Lewandowski, 89 tantos en 164 encuentros con Polonia, y Viktor Gyokeres, 18 dianas en 31 duelos con Suecia, los tres últimos en el 1-3 a Ucrania en Valencia en la semifinal de la repesca, marca el enfrentamiento entre ambas selecciones por la clasificación para el Mundial 2026 en la ciudad sueca de Solna.
«Gyokeres fue increíble», remarcó Graham Potter, seleccionador de Suecia. El único triunfo en esta temporada del equipo sueco, desde el pasado septiembre, fue el del pasado viernes. Antes, había empatado dos choques y había perdido cuatro. Ahora recobra sus opciones de ir al Mundial, además con Polonia enfrentada a una estadística desafiante: no gana en Suecia desde 1930, con tres derrotas en sus últimas tres visitas a Solna; 2-0, 3-0 y 3-1.
Pero, a la vez, está muy presente el triunfo que llevó al Mundial 2022 a Polonia frente a Suecia en la repesca de hace cuatro años, con los dos enfrentados por una plaza en el torneo de los torneos a único encuentro. Aquel día, Lewandowski y Zielinski fueron los goleadores, igual que en las semifinales del pasado viernes ante Albania, en el 2-1.
«Sueño con ir al Mundial. El partido contra Suecia será el más importante de mi carrera como entrenador», proclamó Jan Urban, seleccionador actual de Polonia y exjugador de Osasuna, Toledo y Valladolid en España.
Presente en los dos últimos Mundiales, y en cinco de los siete más recientes, Dinamarca debe ganar en Praga a la República Checa para seguir en esa senda. Su victoria por 4-0 contra Macedonia del Norte en Copenhague es un impulso. Sólo ha perdido uno de sus siete compromisos de esta temporada. Ganó cuatro y empató otros dos. Y no cae con su rival de este martes desde 2004, en la Eurocopa de ese año, cuando cedió por 3-0.
Era la República Checa de Petr Cech, Pavel Nedvev, Karel Poborsky, Tomas Rosicky, Milan Baros o Jan Koller. La última vez que disputó un Mundial fue en Alemania 2006, con todos ellos en sus filas. No ha vuelto a aparecer en la competición intercontinental. Ni en Sudáfrica 2010 ni en Brasil 2014 ni en Rusia 2018 ni en Qatar 2022.
«Han pasado 20 años desde nuestra última aparición en un Mundial y haremos todo lo posible para llegar allí», expresó Tomas Soucek, antes del enfrentamiento con Dinamarca, a la que no ha ganado en ninguno de sus últimos siete duelos, con cinco empates y dos derrotas. Este jueves, levantó un 0-2 en contra ante Irlanda para ganar en los penaltis.