El Mallorca ha vuelto a la Liga con todo. El equipo bermellón, que se fue al parón demacrado, mostraba este sábado lo mejor que guardaba en el armario para trazar uno de esos triunfos que se recuerdan con orgullo y sobreviven al paso del tiempo. Los de Martín Demichelis superaban en el epílogo a un Real Madrid muy arrugado en Son Moix que había conseguido igualar con un cabezazo de Militao en el último momento la diana de Manu Morlanes que había prendido la mecha antes del descanso. Cuando el encuentro parecía condenado a un empate que no contentaba a casi nadie, aparecía Vedat Muriqi. El kosovar, que venía de fallar un penalti en Elche y de quedarse a las puertas del Mundial con su país, fusilaba a Lunin en el tiempo añadido y sacaba al equipo a hombros del descenso. Para los bermellones hay liga; para los blancos, se acaba aquí la película (2-1).
El plan Demichelis ya era redondo al descanso. El entrenador argentino, autor de un once revolucionario en su partido más complejo hasta el momento, incrustaba a Mascarell en el boquete que había dejado la baja de Raíllo y volvía al rombo en el centro del campo, aunque con matices. Situaba a Darder en la parte inferior, con Samu a un costado y Morlanes al otro, y dejaba a Luvumbo junto a Muriqi.
Por ahí llegaban precisamente las primeras incursiones bermellonas en una preciosa tarde primaveral que también coloreaba como nunca las gradas de Son Moix. Mientras el Madrid, mirando de reojo a la Champions, buscaba su sitio en el campo, Luvumbo forzaba el primer esfuerzo defensivo de Tchouameni en su primer intento de conexión con Muriqi. Solo un minuto más tarde, era Rüdiger el que debía intervenir para interferir en otro centro, ahora desde un lado, del angoleño. Parecía tomar carrerilla el Mallorca, que por primera vez pasaba más tiempo en campo ajeno que en el propio.
Agitado por esas primeras llegadas, daba un paso adelante el Madrid, escorado por completo hacia la orilla izquierda. Mbappé infundía respeto con sus primeras zancadas y, tras iniciar una acción que acabaría Manuel Ángel con un cabezazo sin gas, era él mismo quien se ofrecía a probar a un Leo Román empeñado en demostrar que este tipo de partidos son los que mejor le van. Hasta dos veces iba a ganarle la partida el ibicenco al punta francés. Justo después hacía lo mismo con un tiro emponzoñado de Güler a centro de Trent. Empezaba a carburar el equipo de Arbeloa.
En mitad del despegue del Madrid, colaba el Mallorca su mejor ocasión. Morlanes se encontraba con un balón llovido en el área pequeña, pero se precipitaba al intentar sorprender a Lunin. Solo tendría unos minutos para lamentarse el aragonés. Maffeo encontraba una vía de acceso ante Güler y su centro al área lo embolsaba el maño, aprovechando la dejadez de Camavinga y rompiendo el encuentro. Los de Demichelis habían sacado esa bola de demolición que no encontraba su rival y llegaban al intermedio minando los dos extremos de la clasificación.
Arbeloa veía que la Liga se le perdía entre los dedos y le quitaba el tapón a su equipo después de una hora. Metía de una tacada en el campo a Vinicius, Bellingham y Militao; el Mallorca apretaba los dientes en defensa esperando la gran ola blanca y azotando a la contra por medio de Luvumbo, una pesadilla a la espalda de Carreras. Le tocaba mover pieza a Demichelis y el argentino tiraba de Jan Virgili, Mateo Joseph y David López. Si el Madrid quería enseñar el colmillo, los baleares, con todo a su favor, sacaban las garras y amontonaban en los últimos metros del tapete toda su dinamita. Sin guardarse nada.
El encuentro parecía caer en la historia de siempre cuando llegaba la hora del cierre. Un saque de esquina perfectamente ejecutado por el Madrid lo cabeceaba con el alma Militao para empatar el partido con dos minutos más el descuento por delante: un mundo para los blancos.
En el peor escenario posible para el Mallorca, no había ni rastro de las heroicas remontadas madridistas. Más bien todo lo contrario. Aunque el punto era buenísimo, faltaba voltear por completo el destino. Y ahí estaba Muriqi para hacerlo. Para incendiar Son Moix y los dos extremos de la clasificación. Para recordar que, pese a todo lo vivido estos días, esta va a ser una de las temporadas de su vida.
Cañonazo espectacular del Pirata agitando la zona baja y tambaleando la zona alta. Cuando el marcador aún siendo favorable y con los cambios sigues buscando la portería rival, eso es ser un ganador y al final se obtiene el premio. Muy bien el equipo en términos generales.Vamos Mallorqueta, a por otro año en primera!!!