Salía el sol en Mallorca aquel lluvioso 10 de octubre de 2010. El 10/10/10 iba a ser un día especial para el deporte isleño, que miraba hacia la otra parte del mundo con la ilusión de alcanzar un hito inédito en la historia del motociclismo español. Álex Crivillé se proclamó campeón del mundo de 500 centímetros cúbicos allá por 1999, pero desde el nacimiento de la nueva categoría reina, MotoGP, ningún piloto español había conseguido inscribir su nombre en la Torre de los Campeones.
En el circuito de Sepang, en el Gran Premio de Malasia de aquel 2010, el podio le valía a Jorge Lorenzo Guerrero (Palma, 1987) para ser el pionero, para sentar un precedente e inscribir para siempre su nombre en los libros de historia. No era su primer título mundial, pues en 2006 y 2007 ya se había coronado rey de los desaparecidos 250 centímetros cúbicos. Tras una temporada de récord, Lorenzo remató el trabajo con un tercer puesto, asegurando, sin riesgos y por detrás de Rossi y Andrea Dovizioso. Esos 16 puntos le convertían en campeón del mundo.
Fue el que abrió la colección de sus tres mundiales de MotoGP (2010, 2012 y 2015), que acabó con nueve triunfos y dieciséis podios en dieciocho Grandes Premios, firmando una puntuación de récord, por entonces: 383 puntos. En su tercera temporada en la categoría reina, a lomos de la Yamaha número 48 y compartiendo box -separado por un muro- con un Rossi destronado. Espoleado por su equipo y convertido en leyenda, Lorenzo mostró el camino a los Marc Márquez o Joan Mir, que se convertiría en el segundo mallorquín campeón del mundo de MotoGP, justamente diez años después, en 2020 y sobre una Suzuki.
Lorenzo permaneció en Yamaha hasta 2016, para firmar por Ducati y pilotar la máquina transalpina dos temporadas, antes de irse a Honda, donde vivió una temporada 2019 complicada, que supuso su despedida del deporte de las dos ruedas tras dieciocho temporadas en la élite, dejando para los anales de 68 victorias en MotoGP, 250 y 125 centímetros cúbicos, además de 152 podios y 68 'poles' desde su debut, con 15 años y un día, en el Gran Premio de España de 2002, en el Circuito de Jerez.
Podrá caer mejor, o podrá caer peor (personalmente, no es santo de mi devoción), Pero lo que es indudable es que hay que tener mucho, muchísimo talento para ganarle a Rossi, Stoner y Pedrosa. Y de hecho, ha sido el único que en condiciones normales pudo ganarle a Márquez. Un grande