El tenista de Maó, Iván López, ha comenzado a ver la luz al final del túnel después de un año pasado demasiado marcado por los contratiempos físicos, con una importante lesión en el psoas que le tuvo meses en jaque. Y más después de forzar demasiado para reaparecer en el primer Challenger Open de Menorca de Ciutadella. Este pasado fin de semana el raqueta menorquín ha disputado su primera gran final internacional en dobles, en Manacor.
Fue en el ITF World Tennis Tour donde López, junto a su compañero de pistas, Imanol López, lograron plantarse hasta la finalísima, que al final perdieron por un 6-7 y 1-6. A pesar de la derrota, máxima satisfacción por parte del tenista de Menorca, «tras una primera semana de año muy positiva, llegando a esta final de dobles», señalaba ayer a este diario.
«Me he quitado la presión»
Iván López lamentaba aún ayer que en esta gran final de Manacor, «incluso tuvimos dos bolas de set en el primero de ellos pero no nos cayó ninguna», lamentaba, con una media risa el de Maó, feliz de jugar junto a Imanol López. «Para mí es como un hermano, tenemos una gran compenetración jugando dobles y la idea es jugar todas las semanas que podamos juntos», avanza el insular.
Un Iván López que, tras un aciago 2025, «me veo bastante bien, mucho mejor que hace unos meses. ¿Retos? Me los quité porque es añadir presión añadida y si los resultados tienen que llegar, llegarán, que seguro que sí», cerró.