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Necrológica

Muere Acisclo Domínguez, rostro emblemático de la Unión y del Alcázar

El exdeportista y exdirectivo fallece a los 89 años de edad

Acisclo Domínguez en 2010

| Maó |

Ayer, día 20, dejó de latir, a los 89 años de edad, el corazón de Acisclo Domínguez Palomero, rostro legendario de la UD Mahón y del CD Alcázar. Con su fallecimiento nos deja uno de los exponentes más destacados de las etapas cumbre de ambos clubes, como también del deporte menorquín.

De origen cacereño e hijo de militar, Acisclo se estableció por eso en la Isla junto con su familia en noviembre de 1947, siendo un niño. «Llegamos de noche, con el puerto todo a oscuras y un viento tremendo», rememoró en una entrevista para este diario hace unos años sobre su primera impresión de ‘su’ Roqueta.

Desde su más tierna infancia brilló como deportista. En todas las materias. Fútbol, baloncesto, tenis de mesa, billar... «lo importante era jugar, a lo que fuera», acostumbraba a repetir, y su talento no tardó en caer bajo el influjo de una figura crucial en la cronología del basket local, el Padre Petrus, a la sazón máximo impulsor y catalizador del CD Alcázar. Acisclo siempre profesó un gran afecto al ‘pater’. Y en mitad de los 50 ya era un perfil considerado en la entidad de Es Freginal, con la que se proclamó cinco veces campeón de Balears.

Paralelamente, en una praxis al uso en la época, hizo incursión ‘en serio’ en el fútbol para compaginar ambas materias al fichar por el CD Menorca, uno de los clubes de referencia del Achipiélago, donde comenzó a granjearse su reputación de notable futbolista y a percibir sus primeros sueldos.

Rumbo a San Carlos

En 1962, Acisclo protagonizó uno de los trasvases más sonados, no ya de la década, sino de la historia del deporte menorquín, al cambiar la azulgrana por la gualdiazul de la UD Mahón. La propuesta de renovación a la baja que le planteó el Menorca, recién casado, le hizo emprender rumbo a San Carlos (el basket había quedado provisionalmente aparcado). Ni los reiterados intentos por retenerle a modo de suculentas propuestas de Luis Codina y Simón Vidal, históricos dirigentes del Menorca, le hicieron variar de opinión. Acisclo, a diferencia de su hermano Venancio, rostro histórico en el Estadio Mahonés, pasaría a eternizarse como un mito del unionismo.

Integrante del mítico conjunto de la Unión que ganó tres ligas de Tercera balear (1963, 66 y 67) y jugó cuatro veces la liguila de ascenso a Segunda División (1963, 66, 67 y 68), a su retiro ejerció de director deportivo –fichando a Felipe Mesones para el banquillo– e incluso de entrenador unionista. Ya en los 80, totalmente establecido en el ámbito laboral con un par de negocios en el centro de Maó, retornó al Alcázar, donde hizo gala de sus dotes de directivo; que Menorca fuera sede del Mundial U20 de 1983, lo que posibilitó que Árvidas Sabonis jugara su primer partido oficial en suelo español en Maó, la organización del Campeonato de España U18 de 1988, los primeros torneos de rango ACB en la Isla o el último ascenso alcazareño a la antigua y durísima Segunda Nacional en 1989, algunos de sus méritos de esa etapa. Acisclo Domínguez, leyenda del deporte menorquín, descanse en paz.

1 comentario

user eutxiucaun | Hace 6 horas

Una persona honrada y un gran deportista,como jugador de fútbol una auténtica maravilla,descansa en paz amigo.

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