El talentoso regatista formado en el Club Nàutic Ciutadella y ahora en el Centre de Tecnificació Illes Balears, David Ponsetí, ha cerrado recientemente una etapa para abrir otra de muy ilusionante en la clase olímpica 49er, dentro del ciclo olímpico de los JJOO de Brisbane 2032. Tras acaparar podios nacionales e internacionales en ILCA, el menor de la saga Ponsetí apuesta por competir a dúo y en una apuesta tan ambiciosa como valiente. «No es del todo decisión mía; no me levanté un día y dije dejo el ILCA porque quiero navegar en 49er, aunque siempre me llamó la atención. El cambio vino tras decisiones de la Federación Española, que me presentó la oportunidad del cambio, ya que estaba en el Equipo 2032, señala a «Es Diari», en referencia al equipo de tecnificación previo al Equípo Olímpico.
Siendo clase doble tuvo que buscarse pareja y en una concentración probando el 49er se encontró con Marc Iglesias, del CN Portocolom: «Él tenía muy claro que quería navegar en 49er, de tripulante, así que probamos y vimos factible intentarlo», narra, además del plus de que al ser los dos juveniles, Iglesias con 18 y Ponsetí con 20 años, podrán ir a dos Mundiales y Europeos, ya que el 49er es juvenil hasta los 23 años.
Admite que el hecho de que sea clase olímpica ha contado a la hora de dar el salto. «Sobre todo ayuda el dinero que se invierte en estas clases por parte de la Española y Balear y el RCN Palma, ya que son barcos muy caros y así posibilita que sea asequible poder competir a alto nivel. Y hace posible que siempre haya una flota de altísimo nivel por todo el mundo, que hace que la competitividad sea alta y las regatas un gran incentivo para mí, para poder aprender mucho y desarrollarme», sostiene Ponsetí, atreviéndose a decir que España, «es el mejor país ahora en esta clase», con Diego Botín y Florian Trittel, campeones olímpicos en París y del Mundo en 2025; y Paula Barceló y María Cantero, también campeonas del Mundo en 2025. «Así que sí, veo la posibilidad de aprender mucho de ellos y los demás para, algún día lejano, tal vez poder ir a soñar y competir para ir a unos JJOO», exclama, cauto y con los pies en el suelo.
Diferencias entre ILCA y 49er
La principal diferencia, analiza Ponsetí, «es que en ILCA navegaba individualmente y en 49er navego en pareja. Por otra parte, el 49er es el monocasco más rápido de las clases olímpicas y el ILCA el más lento, lo que también cambia mucho la manera de navegar», sostiene, apurando el ciutadellenc en su análisis de su nueva clase. «El 49er tiene hasta tres velas y unos trapecios en los que vamos de pie colgados con unos arneses, fuera del barco, para hacer el máximo contrapeso y poder llevarlo rápido y todo esto es nuevo para mí», abunda. «En el ILCA solo tenía la vela mayor e iba colgado de la cincha como en la mayoría de barcos como Snipe, Optimist o un patrón de 420 o 470», detalla.
David Ponsetí ve «muy pronto poder decir cómo me siento en este barco a nivel de competición o táctico. Es una manera de navegar muy diferente, que requiere habilidades diferentes, pero al final del ILCA me llevo mucha base y en cuanto al físico no cambia mucho al del ILCA, ya que entre los dos tenemos que pesar unos 165 kg, 82 por cabeza más o menos y ser unos atletas. Sí que la agilidad que debes tener y la sensibilidad que requiere el barco es mucho mayor que el ILCA», detalla para este diario el insular, de una clase 49er, «altamente técnica y muy inestable que primero debes aprender a dominar antes que competir», avisa, en cuanto a que no será un camino de rosas su puesta a punto, pese a su calidad contrastada.
Por ahora Ponsetí e Iglesias tienen en mente poder llegar a competir para este mes julio, en el Europeo Absoluto, y posteriormente en el Mundial Juvenil, «pero puede que no lleguemos y tengamos que ir al Europeo Juvenil de Vilamoura de octubre», advierte el internacional saliente del CN Ciutadella, como su hermano, Pere. «Mis principales retos en 49er de momento pasan por aprender a dominar el barco y aprender a ir cómodo al trapecio y coger mucha agilidad. Luego, aprender a hacer y entender lo que conlleva navegar en esta clase, que es de las más exigentes de las Olimpiadas y de las de más nivel», cierra, entusiasmado.