«Esta mañana me he levantado súper feliz, dolorida por todo el temblor ‘post’ travesía pero muy bien», expresaba ayer a primera hora de la tarde– por la mañana en Ushuaia– una orgullosa Tita Llorens a «Es Diari», pocas horas después de ser la primera nadadora en nadar el helado Canal Beagle, entre Argentina y Chile, de unos once kilómetros y con un cronómetro final de 2 horas: 43 minutos y, finalmente, a solamente 8 grados de temperatura. Como siempre sin traje de neopreno, la ciutadellenca volvió a desafiar a la naturaleza para sumar una hazaña más a su larga lista de travesías por el mundo.
«Tenía tan asumido que pasaría frío o que sufriría mucho que al final no pase frío y sufrí un ‘ratito’ por los cambios de corrientes, que fueron muy fuertes», nos relataba Llorens, todavía desde Sudamérica, donde tenía la ventana hasta el próximo sábado día 28 de febrero. «Me pensaba que el agua estaría más a 9’5 grados que a los 8 que estuvo pero lo llevé muy bien», exclama, reconociendo eso sí, «algún rato de solecito y esto se agradece. La temperatura exterior también era muy baja y al entrar al agua no noté tanta diferencia», reflexionando en voz alta que muy probablemente, «pasé más frío en el CT Ciutadella, con el agua 1-2 grados más caliente».
Tita Llorens, siempre acompañada por su marido Siscu Pons, admite que la puesta a punto no fue nada sencilla. «Fue muy dura la preparación; en el último entreno en la piscina le dije a Siscu: ‘Hago que parezca fácil y que no sufro pero solo hago que lo parezca’. Y ese día no tenía ganas de sufrir pero me tiré y nadé 2h:10’ queriéndome salir todo el rato», se sincera la deportista, tras una travesía, «que para mí es corta pero me daba mucho miedo, aunque no lo decía; miedo la hipotermia, a encontrarme con orcas y que solo fueran 8 kilómetros y no los pudiera terminar. Tenía muchas dudas», abunda, tras una de las más exigentes de su carrera. «La travesía del año pasado también fue muy dura; nadar a tanta altitud no fue nada fácil. Esta vez el agua tenía una tonalidad verde muy espesa y eso hacía poca visibilidad».
Una Llorens que en el Beagle vio muchas algas, «estas gigantes que parecen bosques. Me metí en una de ellas y un poco más y no salgo», cerraba ayer una Llorens muy agradecida al CT Ciutadella, por dejarle ir a entrenarse a su piscina para y para acercarse al máximo a las temperaturas del Canal Beagle.
La advirtieron que había orcas
En la reunión previa ya advirtieron a Llorens que se habían visto orcas en la zona de la travesía, «y ya os podéis imaginar, me dejó preocupada. Pero luego meto los pies en el agua y todos les miedos, como por arte de magia, desaparecen», dice. Desde el barco sí vieron ballenas, pinguinos o lobos marinos, «pero yo no vi nada. Vi una sombra bajo mío pero no supe que era», nos relataba ayer la insular.