La jugadora menorquina Gemma Triay y su compañera Delfi Brea se alzaron con el título de campeonas del torneo P2 de Gijón. Lo hicieron tras superar en tres sets (6-4, 6-7 y 6-3) a unas superlativas Ari Sánchez y Andrea Ustero, quienes ya las habían dejado sin metal en el primer torneo de 2026 en Riad.
Parecía que el campeonato asturiano iba a tener el mismo final cuando las número tres se llevaban la segunda manga en el ‘tie-break’, pero esta vez Triay y Brea impusieron la ley de las más fuertes para revalidar el título de Gijón, el primero que levantaron como pareja el año pasado.
Esfuerzo titánico
Para ello tuvieron que emplearse a fondo durante las tres horas que duró la batalla en la pista ‘playa’. Los 44 minutos de la primera manga se quedarían en anécdota cuando las número uno se vieron obligadas a remontar un 2-5 adverso en la segunda. Antes, Ustero había mostrado su condición de mayor talento emergente del circuito —con permiso de la jovencísima, pero ya consolidada Claudia Fernández— con una auténtica exhibición de calidad, pundonor y energía. La veteranía de Ari Sánchez mediante llevó a la nueva pareja a levantar cuatro bolas de rotura en contra con 1-1 en el electrónico. Luego, vivirían en sus propias carnes el hecho de desperdiciar hasta tres oportunidades de ‘break’, pero supieron hacerse fuertes con mayor volumen de juego y capaces de generar los ángulos para dejar a sus rivales fuera de juego.
La espectacular posterior remontada de Triay y Brea, llevando un set perdido al ‘tie-break’, quedó en agua de borrajas con el repertorio de definiciones de Ustero. El remate directo al vidrio de Brea que entregaba el set hacía presagiar una caída de las número uno, pero esta vez tenía que ser diferente.
Con Seba Nerone sentado por primera vez en el banquillo, Triay y Brea demostraron el motivo por el que son las número uno. Tras dos horas y ocho minutos de encuentro, el tándem hispano-argentino se lanzó con todo a por el triunfo. Desharían la igualdad rompiendo el saque de Ustero y Sánchez para colocar el 5-3. Sirviendo para ganar, la alaiorense y la porteña no fallaron. Sánchez envió la pelota al cristal, como hiciera Brea en la definición de la segunda manga, y la emoción inundó la pista central al confirmarse el 6-3 final.
Tras conseguir por fin su décimo título juntas, Gemma Triay se deshacía en elogios hacia sus contrincantes. «Andrea y Ari han jugado un partidazo, nos han exigido al límite, no teníamos más... Era solo corazón, correr y ganas de sacar este partido adelante», confesaba.
«La solución» en «momentos clave» por parte de Seba Nerone fue la diferencia, según ella. «Después de cinco finales seguidas perdidas, hay que estar muy contentas y valorarlo. Parece fácil estar en las finales y que son malos resultados... pero para nada», sentenciaba.