«Me planteé dejar el tenis, veía que ya no tenía esa llama dentro de mí, lo pasé bastante mal. En estos tres años hubo bastantes cambios, tuve que dejarlo con ‘Chapi’ Ferrer y eso me dejó muy tocado, el entrenador con el que me había formado. Entré en una fase donde no dejaba que la gente me ayudase, hasta que encontré a este nuevo equipo que siempre ha creído en mí». Fueron estas las sinceras y duras palabras del ‘alternate’ Raul Brancaccio en una entrevista al portal especializado, ‘Punto de break’, apenas un día después de levatar el trofeo de campeón en el Open Menorca Challenger ATP 100 que finalizó este pasado domingo y con un sobresaliente en las pistas del Club Tennis Ciutadella, a pesar de la tramuntanada de las primeras jornadas. Y es que Brancaccio ha pasado en muy poco tiempo de querer abandonar el tenis, totalmente desmotivado y desilusionado, a dar la campanada en la Isla y proclamarse campeón, dejando incluso en la cuneta a tops como el austríaco Sebastian Ofner.
Y es que de las manos del equipo G Tennis ha sido cuando este tenista italiano nacido el 1997 en Torre del Greco aunque residente en España, ha vuelto a ver la luz y de qué manera, después de, «haber perdido la confianza, la ilusión y arrastraba años malos mentalmente… hasta que en febrero volví a jugar otra final Challenger y ahí parecía que empezaban a cambiar las cosas. Sin embargo, perderla me provocó otro ‘bajonazo’ porque las cosas no terminaban de salir como yo quería. La semana pasada perdí un partido sin luchar, con actitud muy mala, de ahí la conversación que tuve con mi equipo. Me he dado cuenta que todavía estoy a tiempo de enderezar el rumbo, pero se necesita mucho trabajo para llevarlo a cabo. Estaba convencido de que alguna semana tendría premio, aunque quizá no esperaba que fuera a llegar tan pronto», se congratula en ‘Punto de break’ tras vencer en Menorca.
Siempre con esperanzas
Después de verlo todo negro y no divisar la luz al final del túnel– «incluso sin llegar ni a apetecerme levantarme por la mañana y odiar el trabajo», abundaba–, Ciutadella le ha devuelto todo. «Nunca había dejado de creer del todo, sé que puedo jugar bien al tenis, pero el tenis no es solo pegarle a la bola, hay un trabajo detrás mentalmente que te exige estar bien. Ahí es donde tuve muchos altibajos, cada semana me costaba la vida darle la vuelta, me había ido mucho de ranking y perdía siempre en el tercer set. En esos momentos solo veía lo negativo, pero aquí quería cambiar mi perspectiva. Al final mira, entré como alternate y fíjate cómo he terminado. Hay que estar ahí cada semana hasta que te toque a ti».