Diez largos meses después, la central brasileña del Avarca de Menorca, Marcella Amaral, volvió a sentirse jugadora de voleibol. Este sábado en el último partido de la primera vuelta de la Liga Iberdrola ante el CV Sant Cugat (3-0), las miradas entre el técnico, Bep Llorens, y Amaral, se cruzaron y llegó el momento. El entrenador del incontestable líder femenino español enviaba a la pista a su jugadora, diez meses después de aquella fatídica mañana de la Copa de la Reina en la que caía lesionada de gravedad en el Pavelló Municipal de Ciutadella. Casi un año entero en el dique seco recuperándose de la lesión de ligamentos cruzados producida en la finalísima ante el Heidelberg. Y el sábado, con el Pavelló puesto en pie, los abrazos de sus compañeras y sus lágrimas, el ‘fichaje de invierno’ volvía a la cancha.
Palabras emocionadas
Fin de semana plácido el que ha vivido la brasileña, después que este sábado por la noche pusiera fin a su calvario y a unos meses muy duros en el capítulo personal. Era poco antes de la finalización del segundo set cuando el preparador ciutadellenc daba entrada a Marcella Amaral, sustituyendo a la catalana Carla Jiménez. Un regreso a las pistas que antojaba inminente la central– sintiéndose a punto y totalmente recuperada de su grave lesión– pero que no sabía ella que sería ante el Sant Cugat. «De hecho, me he preparado mucho mentalmente durante la semana con mucha expectativa que podría llegar el momento de debutar. Pero fue totalmente inesperado», exclamaba ayer mismo para «Es Diari».
Marcella compartió ayer con este diario el momento en el que Llorens la llamó pasa sustituir a Jiménez, en un momento clave del encuentro, a punto de atar el 2-0. «En ese instante intenté mantener la tranquilidad pero la emoción fue muy grande. Me costaba creer que finalmente este día había llegado. Pensé mucho en Dios, que fue mi apoyo en cada paso, fortaleciéndome y capacitándome para estar allí», señalaba la brasileña, tras unos largos y complejos meses, «de rehabilitación, de trabajo silencioso, mucho esfuerzo, resiliencia y compromiso en volver fuerte. Un proceso que me enseñó a tener mucha paciencia y a gestionar la ansiedad, las dudas y miedos del futuro. A pesar de todo, me siento muy orgullosa y aliviada por haber superado todo esto», abundaba ayer, reconociendo Amaral que, «hubo días en que pensaba que no podría conseguirlo pero mi fe en Dios me dio fuerza para seguir y nunca rendirme».
Y nos habló la bermellona de sus lágrimas del sábado. «No me pude contener, ver el Pavelló de pie, aplaudiendo. Y sentir el apoyo de la gente y mis compañeras fue algo muy bonito. Un momento que quedará marcado en mi carrera, inolvidable», dijo, ya centrada en crecer día a día. «El siguiente paso es ganar cada vez más confianza en mí misma y estar preparada para ayudar al equipo siempre que necesite».
... soy forofo del Avarca voley y del equipo de jugadoras, y Marcela es uno de nuestros principales activos... pero siempre me ha parecido que cuando un jugador habla de temas ajenos a su carrera deportiva, muchas veces patinan... sus filias personales y sus opiniones políticas o religiosas son una anécdota que desentonan en la pista, por eso me molesta que se pongan a santiguarse o hacer genuflexiones mirando a la Meca, pongamos por caso, cada vez que entran a los campos de fútbol o cualesquiera otros... me alegro que ella esté de vuelta, pero para jugar a voley, no para agradecer a ectoplasmas inexistentes recuperaciones efectuadas en realidad por médicos, fisioterapeutas o el esfuerzo del propio deportista... si quiere hablar de personajes de ficción, pues habría que añadir que esperemos que no le vuelva a causar ninguna otra lesión en el futuro, porque si crees en esas cosas, hay que ser conscientes de que estas cosas serían también las causantes, por acción u omisión, de lo que pasó hace diez meses, así que menos lobos...