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La crònica | Festival de Maó

Álvaro Metzger, carisma y humildad en el Claustre del Museu

Álvaro Metzger, en el Claustre del Museu de Menorca. | Foto: Fernando Sanjuá

| Maó |

El pasado miércoles 6 de Agosto en el Claustre del Museu de Menorca tuvo lugar el antepenúltimo concierto del 52 Festival de Música de Maó organizado por JJMM.

El espacio mágico como siempre lucía coqueto y preparado, el numeroso público escrutaba el programa y los comentarios sobre la elección del repertorio que iban a degustar me iban llegando como perfumes en la noche... La verdad es que un recital de piano solista siempre transpira admiración y respeto, el hecho de enfrentarse sólo a la montaña es lo que tiene.

Álvaro Metzger, Girona 1991, fue nuestro cicerón, el guía que seleccionó el viaje emocional y sonoro. Dos polonesas de F. Chopin para ir entrando en situación, la primera en Do# menor Op.26 n°1 no tan conocida por el gran público, me hizo dejar de escribir (hasta el momento las crónicas siempre las había hecho en tiempo real) y ya no pude hacerlo más, guardé el móvil, me puse cómodo, le di la mano a Marina y a dejarse llevar.

La polonesa en Lab mayor Op.53 arrancó de las «coca rosses» los primeros respingos incontrolados y los primeros vítores de la noche. Durante la salva de aplausos miradas cómplices reconocían el alarde técnico que aún trascendió más por el gusto interpretativo y los colores que Álvaro extrajo del Yamaha C3. Tres Romanzas sin Palabras de F. Mendelssohn nos abrieron la puerta a un estado de paz y sencillez, el cual, se transformó en pasión desbordada a través de un virtuosismo cálido y un gran control sonoro mediante el Rondo Caprichoso Op.14 del mismo compositor que recibió de nuevo una sincera recompensa por parte del entregado público.

La pausa perfectamente elegida antes de la tormenta final fue el Intermezzo Op.118 N°2 de J. Brahms, un tesoro que Álvaro supo mostrar en todo su esplendor desarrollando un discurso de capas sonoras y emociones encontradas que vertebró con delicadeza y humildad. Os invito a descubrir esta pieza si no la conocéis y a volver a disfrutarla si ya forma parte de vuestra biblioteca sonora.

Y para coronar la cima de la montaña, la Balada n°1 de F. Chopin, obra mítica por su fuerza, pasión, virtuosismo y evocadora línea melódica fue plasmada por Álvaro con maestría al exprimir con talento las citadas características. Y como no podía ser de otra manera, los allí reunidos iniciaron una reverencial y justa salva de aplausos que obligó a nuestro anfitrión a salir varias veces a saludar antes de ofrecernos una última pieza, un bis que tal vez a algunos les pudo sorprender, un arreglo propio del archiconocido tema de «Los Simpsons».

Pero claro, es que Álvaro no sólo ofrece recitales de piano, es arreglista, compositor, un gran intérprete de órgano en el cual se enterró voluntariamente de los 18 a los 22 años, repertorista de coros e influencer de temática musical la cual aborda con un talante cercano y divulgador. Vamos, que podríamos considerarle un hombre del renacimiento. Además, el tío es simpático y cercano, así que, experiencia redonda. Otra noche para enmarcar.

El próximo concierto del Festival de JJMM de Maó será el próximo 13 de Agosto en el Orfeó Maonès y tendrá como invitados a la pianista vasca Maria Alonso-Allende y al flautista menorquin Josep Portella, no os lo perdáis.

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